Sant Bartomeu de Covildases, la ermita de los prados

Volvemos de nuevo al pueblo de Vidrà que ya mencioné en el circuito del Salt del Molí de Salgueda. Este pueblo se encuentra en el límite de la comarca barcelonesa de Osona casi tocando la comarca gerundense de La Garrotxa, algo más arriba de Vic. De hecho Vidrà pertenece a la provincia de Girona aunque Osona sea una comarca de Barcelona. En esta ocasión subiremos hasta la ermita de Sant Bartomeu de Covildases, que se encuentra a mitad de camino yendo hacia el Puigsacalm, la montaña más alta de la zona con sus 1.514 metros de altitud. Nosotros sólo llegaremos a la cota 1.146 desde los más o menos 865 metros de altitud del punto donde empieza el circuito.

El recorrido es de poco menos de 11km entre la ida y la vuelta, con un desnivel de unos 300 metros, todos de subida a la ida. Es apta para niños en forma.

Aquí tienes una recreación 3D del circuito para que te hagas una mejor idea del recorrido y del terreno por el que discurre. Pulsa en la pausa si empieza a reproducirse antes de que acabe de cargarse el fondo. Durante la reproducción puedes cambiar el punto de vista moviendo el ratón con el botón izquierdo pulsado, y también acercar y alejar con la rueda del botón. Pulsa en la tortuga o en la liebre para cambiar la velocidad de reproducción.

Empezamos el recorrido cerca de la Font de Torrents, en el camino a la Vila Vella. Para ir a la Font de Torrents cogemos el coche y salimos de Vidrà en dirección a Ciuret y Olot, siguiendo por la misma carretera por la que llegamos desde Sant Quirze de Besora. Poco antes de llegar al kilómetro llegamos a un punto donde sale una pista a la derecha con un giro de 180º. Es el Camí a la Vila Vella. Un cartel verde nos indica lo que falta para llegar a La Barraca, a La Vila Vella, a La Canal y a Sant Bartomeu de Covildases. Bajamos por esta pista, y más o menos un kilómetro y medio después, tras cruzar un puente sobre el río Ges encontramos un pequeño claro a la derecha donde podemos aparcar el coche y empezar a andar, siguiendo por la pista por la que hemos llegado.

Este circuito lo hice en otoño del 2013, y aquel otoño fue bastante más frío que lo está siendo este invierno. Cuando llegamos a este lugar estaba todo helado y el sol de la mañana empezaba a asomar por encima de las montañas. Así las zonas de los prados iluminadas por el sol se deshelaban rápidamente, pero las zonas a la sombra aún conservaban la escarcha.

Escarcha en las sombras

Sony A-580, DT 18-250, f/9, 1/60″, 28mm, ISO 100

A los pocos metros nos aparece a la derecha un prado de tamaño más o menos como un campo de fútbol. Son los Plans del Molí.

Els Plans del Molí

Sony A-580, DT 18-250, f/9, 1/80″, 20mm, ISO 100

Seguimos avanzando unos metros hasta llegar a un paso cerrado con una cadena a nuestra derecha. En este punto abandonamos la pista y el track y nos acercaremos al Molí Nou. Cruzamos el prado por el margen izquierdo, por un camino más o menos marcado que desciende hasta el río. Llegamos a un punto al que aún no ha llegado la luz del sol y el entorno parece de pleno invierno.

Camino helado bajando hacia el Molí Nou

Sony A-580, DT 18-250, f/9, 1/30″, 18mm, ISO 400

El camino acaba en las ruínas del Molí Nou, un molino harinero movido por las aguas del río Ges, y del que apenas quedan las bases de 3 muros cubiertos de musgo y helechos, y eso que hace tan sólo un siglo era un lugar pleno de vitalidad. Nos adentramos en las ruinas y nos asomamos al lugar donde se unen las aguas de la riera de Sant Bartomeu por la izquierda, y las del río Ges por la derecha. En otros tiempos debía bajar bastante agua por aquí, si era capaz de mover la rueda de un molino.

Al pie del Molí Nou de Vidrà

Sony A-580, DT 18-250, f/9, 1/50″, 30mm, ISO 250

No se puede negar que aquí el agua del Ges es fresca y cristalina.

Agua del Ges fresca y cristalina

Sony A-580, DT 18-250, f/6.3, 1/160″, 90mm, ISO 400

Una vez vistas las ruinas del molino y habiendo imaginado cómo sería en sus buenos tiempos, volvemos por donde hemos venido hasta la pista principal, el Camí de la Vila Vella, y retomamos el camino. Los cambios de luz de sombra a sol y los de estado de hielo a agua nos dan motivos para fotografiar algunos detalles como el deshielo de la escarcha en la hierba calentada por los rayos del sol.

El deshielo de la escarcha

Sony A-580, DT 18-250, f/11, 1/400″, 250mm, ISO 640

Aquí parece que esta cadena marque el límite entre la luz y la sombra, entre el frío y el calor.

El límite entre la luz y la sombra, entre el frío y el calor

Sony A-580, DT 18-250, f/9, 1/80″, 18mm, ISO 100

La pista va circulando paralela a la riera de Sant Bartomeu, que baja por nuestra derecha. A ratos caminamos por tramos soleados, y a ratos por fríos tramos sombríos. En uno de estos nos acercamos al cauce de la riera.

La riera de Sant Bartomeu

Sony A-580, DT 18-250, f/11, 1/40″, 20mm, ISO 800

Los cristales de hielo crean curiosas formaciones en los bordes de las hojas escarchadas.

Cristales de hielo

Sony A-580, DT 18-250, f/11, 1/200″, 250mm, ISO 1600

Seguimos caminando por la pista hasta que cruzamos la riera por un puente. A partir de ahora la riera discurre a nuestra izquierda y nosotros iremos ganando altura paulatinamente. Pasamos por una casa de reciente construcción llamada Can Puig, y tras girar a la derecha en una curva, pasamos a un lado frío y oscuro del camino. Hay que ir con cuidado con los charcos porque pueden estar helados. A nuestra derecha, de la vegetación de encima de la roca cuelgan carámbanos de hielo.

Carámbanos de hielo

Sony A-580, DT 18-250, f/10, 1/50″, 85mm, ISO 1600

No vemos la riera a nuestra izquierda, pero se oye bastante ruido de aguas. Seguimos subiendo por la pista, y tras otro giro a la derecha vemos ya la riera a la izquierda a nuestra altura. Estamos a la altura de Can Barraca. Nos acercamos a la riera, y hasta casi podemos entrar.

La riera de Sant Bartomeu a la altura de Can Barraca

Sony A-580, DT 18-250, f/10, 1/50″, 18mm, ISO 100

Al ser un lugar donde la riera se ensancha y el fondo es bastante plano, la corriente baja plácidamente y la luz del sol ayuda a aumentar la sensación placentera.

El agua de la riera a la altura de Can Barraca

Sony A-580, DT 18-250, f/10, 1/200″, 135mm, ISO 500

Hacia arriba vemos la Vila Vella, una antigua masía. Volvemos al camino y seguimos caminando, con colores de otoño y fríos de invierno. La riera discurre a nuestra izquierda.

Caminando paralelos a la riera

Sony A-580, DT 18-250, f/10, 1/30″, 18mm, ISO 640

Pasamos el camino que lleva a la Vila Vella a nuestra izquierda, y también a la izquierda nos encontramos otro que nos acerca a la riera. Caminamos con cuidado porque hay muchos charcos y están helados. Vemos la riera y frente a nosotros una pared de roca por la que baja agua. Es la Cascada dels Aigols.

La Cascada dels Aigols

Sony A-580, DT 18-250, f/10, 1/50″, 28mm, ISO 160

La verdad es que no baja mucha agua y eso desluce la cascada. Supongo que después de unas buenas lluvias debe ser más espectacular. Como se puede apreciar aquí, el suelo está totalmente helado, y hay que andar con pies de plomo, o mejor aún, de clavos.

Suelo helado frente a la Cascada dels Aigols

Sony A-580, DT 18-250, f/11, 1/30″, 18mm, ISO 160

Poco más adelante volvemos a ver el sol, y nos regala esta preciosa imagen de la riera y el camino con los colores del otoño.

De nuevo la riera junto al camino

Sony A-580, DT 18-250, f/11, 1/30″, 18mm, ISO 250

Llegamos a una verja que cierra el camino. La abrimos, pasamos, y la volvemos a cerrar. Cruzamos de nuevo la riera, y el bosque empieza a dejar paso a pequeños claros. El camino también empieza a subir más.

El camino se aclara

Sony A-580, DT 18-250, f/11, 1/30″, 18mm, ISO 100

En un tramo del camino, ya a algo más de altura, vemos a nuestra izquierda unos acebos de espeso follaje con sus característicos frutos rojos, que maduran en esta época del año.

Un acebo en su punto

Sony A-580, DT 18-250, f/11, 1/400″, 250mm, ISO 800

La pista se empieza a empinar cada vez más, y cada vez pesan más los casi 5 km que llevamos andados, pero tras un giro la derecha un pequeño repecho, ante nuestros ojos se nos aparece la meta.

A la vista Sant Bartomeu de Covildases

Sony A-580, DT 18-250, f/5.6, 1/160″, 18mm, ISO 100

En lugar de seguir por el camino prefiero encaramarme un poco por la colina para obtener una perspectiva mejor. El cielo no está despejado del todo y pequeñas nubes van tapando el sol a intervalos, sin que ello impida que su luz ilumine los bosques y resalte los colores del otoño.

Los colores del otoño desde Sant Bartomeu de Covildases

Sony A-580, DT 18-250, f/5.6, 1/80″, 22mm, ISO 100

Y si miramos al otro lado vemos la ermita de Sant Bartomeu de Covildases, los prados en los que aún pasta alguna vaca, y el Puig de Miralles detrás de todo. La sombra de las nubes no acaba de iluminarlo todo.

Sant Bartomeu de Covildases y el Puig de Miralles

Sony A-580, DT 18-250, f/9, 1/100″, 18mm, ISO 100

La ermita de Sant Bartomeu fue construida en el siglo XII pero en 1425 un terremoto la destruyó casi por completo. Fue reconstruida en 1548, y dejó de ser lugar de culto en 1936. Ahora se usa en contadas ocasiones.

La ermita de Sant Bartomeu de Covildases cerca

Sony A-580, DT 18-250, f/9, 1/250″, 18mm, ISO 100

La luz del sol en otoño es una maravilla. Tal cual estoy viendo ahora la ermita iluminada por el sol, me doy la vuelta y miro el camino a contraluz.

El camino de vuelta a contraluz

Sony A-580, DT 18-250, f/9, 1/80″, 20mm, ISO 100

Rodeamos un poco por detrás la ermita para poder fotografiarla con este contraluz, pero las nubes nos siguen tapando y destapando el sol a intervalos. El contraste de luz y sombra es tan acusado que me obliga a usar el modo HDR de la cámara, en que hace tres disparos con diferente exposición y los suma para obtener una imagen con mayor rango dinámico. El HDR no ha podido evitar que parte del cielo se quemara en la foto.

Sant Bartomeu de Covildases al contraluz

Sony A-580, DT 18-250, f/9, 1/60″ (HDR), 18mm, ISO 100

Una foto similar pero desde otro ángulo, más bajo, que hace a la ermita de Sant Bartomeu de Covildases aún más grande en apariencia.

Otro HDR de Sant Bartomeu de Covildases

Sony A-580, DT 18-250, f/8, 1/125″ (HDR), 18mm, ISO 100

Emprendemos el camino de regreso por el mismo sitio por el que hemos venido. Lo bueno es que ahora todo es cuesta abajo, por lo que no será tan cansado como venir hasta aquí. De haber tenido más tiempo y más ganas podríamos haber continuado hasta el Puigsacalm, pero en noviembre los días ya son muy cortos y no quería hacer el camino de vuelta con el frío de la tarde.

Tras descender las rampas más fuertes llegamos a un sitio al que podemos acceder a la riera, a la izquierda. Aquí no da el sol el todo el día, con lo que los charcos permanecen helados.

Un charco completamente helado

Sony A-580, DT 18-250, f/10, 1/125″, 70mm, ISO 1000

Como he comentado en otras ocasiones, volver al punto de partida por el mismo camino no implica ver lo mismo que a la ida, sino ver las mismas cosas pero desde el punto de vista opuesto, o lo que es lo mismo, ver imágenes nuevas. Aquí el aspecto de la pista poco antes de llegar a la verja que cierra el camino. No recordaba haberlo visto así al subir.

El camino de vuelta

Sony A-580, DT 18-250, f/10, 1/40″, 20mm, ISO 1000

Aquí un tramo del camino justo después de pasar el desvío a la Vila Vella. De subida tampoco recuerdo haberlo visto así.

Camino parcialmente helado

Sony A-580, DT 18-250, f/10, 1/50″, 18mm, ISO 1000

A la subida este pequeño claro estaba completamente helado porque quedaba a la sombra. Ahora le ha alcanzado el sol, pero los lugares a los que la misma hierba hace sombra no llegan a deshelarse. ¿A que es preciosa esta luz?

Hierba que no se acaba de deshelar

Sony A-580, DT 18-250, f/10, 1/80″, 18mm, ISO 100

Y volvemos a pasar por la pared de los carámbanos. Ahora los vemos desde otro ángulo, y nos parecen diferentes, como puñales de hielo.

Los carámbanos a la vuelta

Sony A-580, DT 18-250, f/5.6, 1/160″, 105mm, ISO 400

Seguimos bajando por el camino y yo sigo haciendo fotos, algunas de las cuales puedes ver en mi álbum de Flickr porque no tiene mucho sentido publicarlas aquí. Poco antes de llegar al coche volvemos a pasar frente a la cadena de los Plans del Molí. Ahora no queda rastro de la escarcha que lo cubría por la mañana.

Plans del Molí sin escarcha

Sony A-580, DT 18-250, f/9, 1/60″, 18mm, ISO 100

Y por fin llegamos al coche, que está helado aunque le ha dado el sol casi todo el día. Ha sido un paseo tranquilo en el que apenas nos hemos encontrado a nadie en los algo más de 10 km del recorrido y en el que hemos podido disfrutar del otoño, de bosques, de pequeñas cascadas y de paisajes de montaña.

Espero haber conseguido animarte a subir a Sant Bartomeu de Covildases, o incluso seguir el camino hasta el Puigsacalm. Yo tengo pendiente completarlo algún día.

Cómo llegar a Sant Bartomeu de Covildases

Indicaciones

TRACK GPS        FOTOGALERÍA


3 comentarios en “Sant Bartomeu de Covildases, la ermita de los prados

  • Wow!
    Otoño y parece realmente invierno!
    Las fotos preciosas, como siempre, es un placer leerte, casi he resbalado y todo de la precisión de tus palabras.

    Estoy totalmente de acuerdo contigo, aunque vuelvas por el mismo camino, las cosas parecen diferentes.

    Cuando hago turismo con mi hermana, una de las dos siempre se para y mira hacia atrás, es la manera de recordarnos que hay otro punto de vista. Si no vuelves a pasar nunca más por allí, te quedará el recuerdo de lo que has dejado a tu espalda y siempre: click!

    Gran post, amigo Santi!

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