Irati y los Valles Pirenaicos de Navarra – 7 rutas para disfrutar el otoño en este paraíso

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Llega el otoño y con él una de las mejores épocas para disfrutar del fotohiking. Los bosques y paisajes en general se visten de colores, la luz del sol no viene de tan arriba, las temperaturas no son tan altas ni agotadoras, hay nieblas y no hay tanta gente en los sitios por lo que es más fácil escuchar los sonidos del bosque. El norte de la península ibérica está bien surtido de bosques caducifolios que hacen las delicias de los que amamos el otoño, pero si hay uno que destaca es la Selva de Irati, en el norte de Navarra. ¿Quién no ha oído hablar de ese fabuloso bosque, el segundo hayedo-abetal más extenso y mejor conservado de Europa después de la Selva Negra de Alemania? La Selva de Irati se encuentra en las cabeceras de los valles de Aezkoa y de Salazar, que junto con los valles de Arce, de Erro, de Esteribar y de Roncal componen la comarca de los Valles Pirenaicos de Navarra. Si tienes ocasión, por poco que puedas intenta pasar una semana en esta zona de Navarra. No lo olvidarás en tu vida.

El Valle de Salazar en otoño

Yo hacía tiempo que quería visitar la Selva de Irati, y desde que en el 2013 me propuse guardarme una semana de vacaciones para el otoño, este sueño se pudo hacer realidad. Mi primera semana de vacaciones de otoño fue en el Bisaura, en la comarca catalana de Osona, y la segunda, en el 2014, tocó por fin ir a Irati.

No es fácil acertar las fechas de otoño en que los bosques muestran su máximo esplendor. Yo sólo dispongo de la semana central de noviembre, que según la zona puede ser pronto o puede ser tarde para ver todos los colores de los bosques. En zonas montañosas como Ordesa o el Pirineo catalán el otoño se suele adelantar un poco con respecto a otros lugares con clima más suave. Además también influyen los registros pluviométricos del año. En años secos el otoño es mucho más corto. En cualquier caso cualquier fecha entre octubre y noviembre es buena para la Selva de Irati.

Para explorar la Selva de Irati y los Valles Pirenaicos de Navarra el mejor centro de operaciones es Ochagavía, el pueblo más importante del Valle de Salazar. Todos los pueblos de esta zona son bonitos y disponen de alojamientos rurales perfectos, pero para mí Ochagavía está mejor situado y tiene lo suficiente para pasar unos días de desconexión de la rutina. Hay pequeños comercios donde comprar todo lo que te haga falta, tabernas y restaurantes donde comer bien, y una Oficina de Turismo donde te pueden dar toda la información que precises y consejos para disfrutar al máximo de estos días. Por cierto que el aparcamiento en la Selva de Irati es de pago, pero en los comercios y establecimientos de Ochagavía te dan vales para que te salga gratis la visita.

Ochagavía

Desde Ochagavía podemos pasar a Francia por el puerto de Larrau. Desde allí hay una buena vista de la Selva de Irati. Dicen que la zona francesa de Larrau bien merece un recorrido en coche. Yo lo intenté pero el día anterior había nevado y el puerto estaba cerrado, por lo que sin cadenas sólo pude llegar hasta el túnel que separa los dos países bajo el monte Ori. En cualquier caso disfruté de las vistas.

Selva de Irati desde el Ori

Para conocer un poco mejor la comarca de los Valles Pirenaicos de Navarra podemos hacer una interesante ruta en coche. Empezamos yendo hacia el oeste, al otro valle que delimita Irati, el de Aezkoa. Desde Ochagavía bajamos hacia Ezcároz por la carretera NA-140 y desde allí seguimos hacia Jaurrieta cruzando el río Salazar.

Una casa de Ezcároz

El pueblo de Jaurrieta aparece ante nosotros al poco rato debajo de una curva cerrada. Hay un hueco al lado de la carretera a modo de mirador.

Jaurrieta

Pasado Jaurrieta recorremos una zona más llana. A la altura de Abaurrea Alta podemos hacer otro alto en el camino para disfrutar de una buena vista del Pirineo.

El Pirineo desde Abaurrea Alta

Atravesamos Abaurrea Alta y tras unas curvas avistamos Abaurrea Baja más abajo, como indica su nombre.

Abaurrea Baja

La carretera prosigue tras suaves curvas hasta Arive, un pequeño y encantador pueblo por donde la carretera cruza el río Irati.

Arive y el río Irati

Hacia la derecha sale la carretera NA-2030, que siguiendo el Irati río arriba nos lleva a Orbaiceta.

Orbaiceta

En nuestra ruta de exploración por carretera seguimos por la NA-140 y llegamos a la N-135 o Carretera de Francia. Hacia el norte pasamos por Roncesvalles, el histórico lugar donde entra el Camino Francés de Santiago.

Roncesvalles

Si seguimos por la carretera podemos pasar a Francia por Ibañeta, el mítico collado que desde la prehistoria nos ha comunicado con Francia y por el que entraron a la península celtas, bárbaros, godos y donde se cree que tiene su origen el Cantar de Roldán.

Collado de Ibañeta

Tras cruzar la frontera con Francia el paisaje cambia radicalmente. Es la típica campiña francesa. Poco más al norte llegamos a Saint-Jean-Pied-de-Port, un bonito pueblo francés y etapa crucial del Camino de Santiago desde Francia. Bien merece una visita.

Saint-Jean-Pied-de-Port

Hacia el este del valle de Salazar encontramos el valle de Roncal. Para llegar a él seguimos hacia el norte la carretera NA-140 que atraviesa Ochagavía. Al llegar a la carretera que sube a Larrau seguimos hacia la derecha por la misma NA-140. La carretera está rodeada por un espeso bosque que parece sacado de una película norteamericana.

Tramo de la NA-140 cerca del alto de Laza

En el Portillo de Laza entramos en el Valle de Roncal. La carretera desciende por el bosque siguiendo el río de Uztárroz. Pasamos el pequeño pueblo que da nombre al río y llegamos a Isaba tras cruzar el río Belagua.

Isaba

Desde allí podemos ir hacia el norte por el Valle de Belagua y pasar a Francia, ruta que me han dicho que vale la pena, o seguir hacia el sur al lado del río Esca (en Isaba el Belagua cambia de nombre) pasando por Roncal y Burgui. Desde Burgui podemos “redondear” la ruta de regreso a Ochagavía pasando por Navascués por la NA-214 y subiendo a Ezcároz por la NA-178.

Si te gusta el queso de oveja no dejes de probar todos los quesos que se elaboran en los Valles Pirenaicos de Navarra. Aunque todos provienen de leche de ovejas de la raza latxa, cada valle tiene su particularidad y la vale la pena degustarlos para disfrutar de esas diferencias. El queso más famoso es el de Roncal, yo no sé si me gusta más el de Roncesvalles o el del valle de Aezkoa, aunque el de Salazar también tiene su punto.

Rebaño de ovejas latxas en Roncesvalles

Y bien, explicado todo esto vamos a entrar en materia. Aquí tienes el mapa de rutas y puntos de interés de mi estancia en los Valles Pirenaicos de Navarra de otoño del 2014. Al pasar el ratón por encima de los marcadores se muestra el lugar. El marcador negro es mi base de operaciones, los azules son las poblaciones de la zona y los rojos son mis rutas. Si pinchas sobre un marcador rojo accedes directamente al detalle del circuito. Me faltaron días para poder recorrer todos los valles y me quedé sólo con Salazar, Aezkoa y Roncal, pero quiero volver para conocer el resto de la comarca.

 

Y ahora ven a explorar conmigo Irati y los Valles Pirenaicos de Navarra.

Ruta número 1: toma de contacto con el otoño navarro en el santuario de Muskilda

El santuario de Muskilda en Ochagavía

El día que llegamos a Ochagavía fuimos inmediatamente a recopilar información a la Oficina de Turismo. Aunque suelo llegar a los sitios con varias rutas preparadas, nunca está de más obtener información más de primera mano allí mismo. Mientras esperábamos que nos atendieran unos senderistas daban las gracias a las chicas de la Oficina de Turismo por la recomendación que les dieron el día anterior sobre una ruta que pasaba por el santuario románico de Muskilda. Cuando nos tocó el turno pregunté por esa ruta, y me gustó tanto lo que oí que la puse la primera de la lista de excursiones a hacer en los Valles Pirenaicos de Navarra.

Se trata de una fácil ruta circular con origen y final en el mismo Ochagavía, detrás de la iglesia, y que sube hasta el GR-11 por el antiguo camino de Irati atravesando un precioso bosque. Luego se regresa por el GR-11 cruzando el alto de Muskilda con su santuario y ermita románica del siglo XII y bajando a Ochagavía por el Via Crucis de Muskilda. Un recorrido ideal para ir haciendo boca.

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Ruta número 2: atravesando la Selva de Irati por el bosque de Zabaleta hasta el embalse de Irabia

El Bosque de Zabaleta en la Selva de Irati

Esta ruta es un clásico en la Selva de Irati. Son casi 10 kilómetros y no es muy exigente, pero hay que hacerla sí o sí. El recorrido empieza en las Casas de Irati, el centro de acogida a la Selva de Irati. Se llega desde Ochagavía por una carretera estrecha que nos regala paisajes impresionantes mientras subimos al Alto de Tapla. Desde allí entramos ya en lo que es la Selva de Irati, y hemos de conducir con cuidado porque la carretera es estrecha y podemos encontrarnos con camiones madereros. En el aparcamiento de las Casas de Irati nos pediran el pago de estacionamiento por un día, o si no alguno de los vales que nos hayan dado en Ochagavía. Cuando fui yo no había nadie, así que me salió gratis.

El recorrido va de las Casas de Irati al embalse de Irabia a través del bosque de Zabaleta, un frondoso bosque mixto de hayas y abetos surcado por docenas de torrentes. La vuelta se realiza siguiendo el curso del río Irati, primero por senderos a través del bosque y luego por la pista forestal. Si es un otoño como tiene que ser, húmedo, disfrutarás con los colores, el frescor y el aroma del aire, y la variedad de setas que puedes llegar a encontrar.

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Ruta número 3: el Paseo de los Sentidos y la Cascada del Cubo de Irati

La Cascada del Cubo en Irati

Regresamos a la Selva de Irati para hacer otro de los recorridos típicos desde las Casas de Irati. Bueno, no vamos a hacer uno sino dos debido a que ambos son muy cortos. El primero de ellos es el Paseo de los Sentidos, llamado así porque sirve para conocer mejor el entorno dado que a lo largo del camino hay paneles informativos que nos ayudan a identificar las diferentes especies vegetales que nos rodean. El recorrido sale de las Casas de Irati y sube hacia la ermita de Nuestra Señora de las Nieves, otra de las imégenes icónicas de la Selva de Irati. El sendero se adentra en el bosque y baja hasta el río Urtxuria, que hay que cruzar para regresar a las Casas de Irati. Normalmente no suele llevar mucha agua y es fácil cruzarlo, pero cuando fui yo había llovido bastante recientemente y tuve que deshacer el camino.

El segundo recorrido sale del aparcamiento de las Casas de Irati y sube por una pista paralela al río Urbeltza en dirección a Francia. El Urbeltza y el Urtxutia dan lugar al río Irati cuando juntan sus aguas. El camino está muy bien indicado. En poco más de 1 km llegamos a la Cascada del Cubo, otro de los lugares emblemáticos de la Selva de Irati.

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Ruta número 4: el collado de Lauzarán y la antigua fábrica de Orbaizeta

Antigua fábrica de armas de Orbaizeta

Nos desplazamos al otro lado de la Selva de Irati, al valle de Aezkoa, para hacer otra de las rutas típicas de la Selva de Irati. Pasado Orbaizeta la carretera acaba en las ruinas de una vieja fábrica de armas, que es otra de las imágenes icónicas de la Selva de Irati, sobre todo el tramo del río Legartza bajo la fábrica. La fábrica está en un estado ruinoso y poco cuidado, por lo que si te mueves por las ruinas tienes que extremar la precaución.

La ruta es circular y no muy dura, a excepción de un tramo de subida a través del bosque. Empieza en unas granjas que hay más abajo de la fábrica. La ruta original parte de ahí y sube al castillo de Arlekia atravesando una alambrada, pero yo no encontré el paso, así que seguí por la pista que rodea el monte Arlekia. A pesar del rodeo y perderme la visita al castillo (son realmente 4 piedras), el bosque que rodea el camino es de lo más bonito. En un momento determinado abandonamos la pista y atravesamos un hayedo cuesta arriba hasta el Collado de Lauzarán, y desde ahí regresamos a la fábrica de Orbaizeta por una pista con vistas preciosas de la Selva de Irati, el monte Ori y las crestas del Valle de Roncal.

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Ruta número 5: la ermita de Idoia en Isaba

La casa del ermitaño en el Santuario de Idoia

A la chica que me atendió en la Oficina de Turismo de Ochagavía le comenté que me gustaba la fotografía de la naturaleza y que había ido allí a fotografiar el otoño. Ella me dijo que era de Isaba y cada día recorría la carretera de Isaba a Ochagavía, y me aseguró que me encantaría ese trayecto, así que me busqué una excusa para recorrer esa carretera. Y tenía toda la razón. Nada más pasar el desvío al puerto de Larrau la carretera inicia la subida al pequeño puerto de Laza por un bosque que poco tiene que envidiar a los que salen en las películas norteamericanas. Lástima que no hay muchos sitios para parar y además se puso a nevar, por lo que las pocas fotos que hice fueron con el móvil. Pero sí, toda la carretera hasta el mismo Isaba es una delicia para los sentidos, y sobre todo para los que nos encanta el otoño.

Isaba es un pequeño pueblo del valle de Roncal en el límite con el valle de Belagua, al norte. Esta pequeña y fácil ruta de poco más de 3 km recorre el pueblo de Isaba y llega hasta la ermita/santuario de Idoia por el camino del Via Crucis. Es un camino encantador por una zona muy húmeda y de vegetación exuberante. De hecho el nombre Idoia podría venir de la palabra vasca idoi, ciénaga o pantano. Después del santuario mi intención era atravesar el bosque hacia el puente de la Perdiz y de ahí volver a Isaba por la carretera, pero el track que seguía no era muy preciso y el bosque estaba muy mal conservado, por lo que no pude encontrar el camino correcto y tuve que volver por el Via Crucis.

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Ruta número 6: la Cascada de Belabarze y la Cueva del Ibón

La Cascada de Belabarze

Volvemos al valle de Roncal a hacer otro de los recorridos típicos desde Isaba, con la excusa añadida de recorrer la preciosa carretera de Ochagavía a Isaba. Esta ruta circular es algo más exigente, ya que son poco más de 10 km en total y con cierto desnivel a tener en cuenta por la parte central y hacia el final.

Con origen y final en el mismo pueblo de Isaba, el recorrido rodea los montes Belabarsaitsa y San Zolo por el barranco de Belabarze y haciendo un alto una cascada en un entorno incomparable. Tras rodear el San Zolo nos encontramos con el río Belagua y bajamos hacia Isaba, no sin antes visitar la Cueva del Ibón, que no es más que un enorme desagüe de las aguas que se recogen en este macizo montañoso.

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Ruta número 7: la efímera Cascada de Osate en Ochagavía

La no-cascada de Osate

Y para acabar esta semana de exploración en los Valles Pirenaicos de Navarra, un corto recorrido por los alrededores de Ochagavía en busca de la Cascada de Osate. No hay mucha información de este lugar, y tras ver una foto de un salto de agua con bastante altura y teniendo en cuenta que había estado lloviendo los días anteriores no dudé en intentar fotografiar esta cascada.

Este corto recorrido empieza cerca de la sidrería Kixkia, un lugar de referencia del buen comer en Ochagavía, y asciende poco a poco por el GR-11 hacia la borda de Jaunxeberradre hasta la altura del barranco de Osate. Allí desciende hasta cerca del camping y antes de llegar un sendero nos conduce hasta la Cascada de Osate. Aquí me llevé un chasco porque no bajaba ni una gota de agua, estaba todo seco a pesar de que había llovido abundantemente los días anteriores. Supongo que se debe recoger el agua desde más arriba para riego o con otros fines, a saber.

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Previsión meteorológica


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