El Bisaura – 7+1 rutas para conocer un “Shangri-La” a poco más de una hora de Barcelona

Tiempo de lectura estimado: 13 minutos.

Shangri-La era aquel valle escondido del Himalaya que menciona James Hilton en su novela “Horizontes perdidos“. Un paraíso terrenal que surge de repente ante los ojos del viajero y donde la gente disfruta de cientos de años de vida feliz y completa. Algo parecido, aunque en mucha menor intensidad, sucede cuando abandonas la carretera C-17 a la altura de Sant Quirze de Besora, cruzas el río Ter y enfilas la carretera BV-5117 en dirección a Vidrà. A la que dejas atrás el casco urbano te adentras en El Bisaura, un territorio montañoso entre las comarcas de Osona, Ripollès y La Garrotxa donde el hombre y la naturaleza conviven en perfecta armonía, y de donde no querrás regresar.

El Bisaura en otoño desde Ciuret de Vidrà. Al fondo el Bellmunt.

El Bisaura no es un lugar de paso, al Bisaura hay que ir expresamente, y quizás eso lo hace más atractivo. Aunque está cerca de la ciudad de Barcelona, a poco más de una hora en coche por la carretera C-17, es mejor quedarse allí a pasar unos días y explorar sus rincones y admirar sus paisajes poco a poco en lugar de hacerlo mediante escapadas furtivas desde la ciudad. De hecho es lo que hice yo, y le debo al Bisaura no sólo el haber consolidado en mí la afición al fotosenderismo sino incluso ser la semilla de este blog… o web, como le queramos llamar.

En otoño del año 2013 surgió la posibilidad de pasar un fin de semana en familia en Vidrà y se me encomendó la misión de buscar una ruta por los campos y bosques de los alrededores. Yo desconocía la zona, así que me puse a buscar en Internet y encontré quizás la ruta más conocida de Vidrà y sus alrededores, una ruta circular pasando por el Santuari de Bellmunt y el Salt del Molí de Salgueda entre otros sitios. Era la primera vez que hacía de guía de una ruta de senderismo (hasta entonces había formado parte de grupos), con un plano impreso de una página web como único mapa, y pagué bien la novatada porque la ruta era más difícil de lo previsto y casi la acabamos de noche. Sin embargo nos picó el gusanillo y decidimos que allí había muchas cosas por ver que merecían una segunda oportunidad, y con más tiempo para disfrutarlo mejor. Y un par de semanas después alquilamos la misma casa por 10 días.

Decía más arriba que el Bisaura no es zona de paso, pero mentí ligeramente, ya que hay una carretera estrecha y retorcida que atraviesa las sierras de Milany-Santa Magdalena y de Puigsacalm-Bellmunt comunicando la Plana de Vic con la comarca de La Garrotxa. Esta carretera, la BV-5227, es el eje principal de comunicación del Bisaura. Es la carretera que tomamos en Sant Quirze de Besora para adentrarnos en este Shangri-La.

Vidrà

El mejor lugar para establecer la base de operaciones es el pueblo de Vidrà, en el centro del Bisaura, y que a pesar de pertenecer a la comarca barcelonesa de Osona el término municipal corresponde a la provincia de Girona. En Vidrà podemos alojarnos en el Hostal Serrasolsas, donde también se come bien, así como en el camping y en algunas masías, casas y apartamentos rurales. La oferta es abundante. Fuera de la época estival, Vidrà es un pueblo muy tranquilo entre semana. Como cosas interesantes en el pueblo tenemos la iglesia de Sant Hilari, del siglo XIV pero ya consagrada en el año 960, y la Masia del Cavaller, del siglo XVIII. La oficina de turismo está en el Ajuntament, a la entrada del pueblo. Allí nos pueden asesorar sobre qué actividades podemos realizar, como paseos a caballo, itinerarios por Vidrà y rutas de montaña como la ascensión al Puigsacalm.

Santa Maria de Besora

También podemos encontrar alojamiento en dirección a Barcelona en Santa Maria de Besora y en el mismo Sant Quirze de Besora. Los tres pueblos están en la misma carretera BV-5227. Tocando Sant Quirze pero en otra carretera, una variante de la C-17, encontramos el pueblo de Montesquiu, famoso por su castillo que da nombre a un parque natural que gestiona la Diputación de Barcelona y del que parten numerosos itinerarios por esta parte del Bisaura.

Ya en dirección a Olot, por la carretera BV-5227, la arteria asfaltada del Bisaura, llegamos al núcleo de Ciuret, dependiente de Vidrà. El tramo de carretera de Vidrà a Ciuret es una delicia, ya que pasamos de un paisaje de valle y pastos a un paisaje de montaña, que en otoño ofrece un aspecto multicolor. La carretera se estrecha y empieza a trazar curvas una tras otra remontando el curso del río Ges entre las montañas. Hay que conducir con cuidado porque la carretera es muy estrecha y nos podemos encontrar de cara tractores de grandes dimensiones y camiones cargados de troncos para la industria maderera. Ciuret no es más que un conjunto de masías en lo alto de un prado y alrededor de la iglesia de Santa Llúcia, del siglo XVIII, pero para mí es el corazón de Shangri-La. Algunas de estas masías se han reconvertido en alojamientos rurales, como Mas Quintana y Can Pubill y Can Font.

Ciuret de Vidrà

Las mejores épocas para explorar el Bisaura son la primavera y el otoño. Al tratarse de una zona montañosa predominantemente húmeda abundan los cursos fluviales como el río Ges, y muchos torrentes y rieras como la de Sallent o la Foradada. En primavera y otoño es cuando bajan más cargados de agua. Aparte de la montaña, el paisaje predominante son los prados donde pastan vacas y ovejas y los bosques de hayas. En el paisaje también encontramos diversas masías diseminadas. En invierno puede que nos encontremos con nieve y con las rieras y las cascadas heladas, y en verano es posible que baje poca agua por ellas.

Si no sabes por dónde empezar a explorar, a continuación tienes las rutas que hice en El Bisaura aquel otoño del 2013. Son siete rutas empezando por aquella al Santuari de Bellmunt que significó mi bautizo, más una de propina a un lugar que no pertenece al Bisaura pero “ya que estamos aquí nos acercamos” y acabé en la Fageda d’en Jordà. Eso sí, esta ruta de propina sirve para disfrutar como no hay otra manera de la BV-5227. Las he puesto en un mapa para que te sitúes mejor. Al pasar el ratón por encima de los marcadores se muestra el lugar. El marcador negro es mi base de operaciones, los azules son las poblaciones de la zona y los rojos son mis rutas. Si pinchas sobre un marcador rojo accedes directamente al detalle del circuito.

 

Y ahora ven a explorar conmigo el Bisaura.

Ruta número 1: el Santuari de Bellmunt, la Tosca de Degollats y el Salt del Molí de Salgueda.

El Santuari de Bellmunt y sus vistas

Como ya te he explicado al principio, ésta fue mi primera ruta como guía “familiar”. Aún me recuerdan en casa lo mal que lo pasaron en este itinerario porque no supe evaluar la dificultad. Errores de novato. Y no es que sea difícil, sino que antes de empezar conviene saber a qué nos vamos a enfrentar, y en este caso eran 11km y casi 600 metros de desnivel, que a priori no se apreciaban en el mapa ni en la hoja que me imprimí de una web. De todos modos es una ruta muy recomendable para conocer mejor el Bisaura y más concretamente el entorno de Vidrà y sus lugares más emblemáticos.

A lo largo de los 11 kilómetros de esta ruta que sale del centro de Vidrà pasamos cerca de la Masia del Coll de Vidrà, una de las más antiguas de Catalunya (del siglo X ni más ni menos) y que aún hoy sigue siendo propiedad de la familia Coll, concretamente de la 38ª generación. Después entramos en el hayedo y llegamos al Coll d’Hi-era-de-massa, el escenario de una de las leyendas del Bisaura. Desde allí subimos a la cima del Bellmunt, a 1.246 metros de altitud, donde se encuentra el santuario del mismo nombre y donde tenemos unas de las mejores vistas del centro de Catalunya. Volvemos al Coll d’Hi-era-de-massa y continuamos por el camino hasta la Tosca de Degollats, una curiosa formación rocosa sobre la que hay otra leyenda. La siguiente parada es el Salt del Molí de Salgueda en el río Ges, una de las cascadas más bonitas de Catalunya. Cruzamos el río y remontamos la cascada para volver a cruzar el río por el Pont de Salgueda, un esbelto puente de piedra de época medieval. Y desde allí ya llegamos de vuelta a Vidrà.

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Ruta número 2: el Salt del Molí de Salgueda

El río Ges y el Salt del Molí de Salgueda

Si no te has atrevido con la ruta anterior y quieres conocer una de las cascadas más bonitas de Catalunya (para mí y para muchos), ésta es la opción fácil. Con inicio y final frente al campo de fútbol de Vidrà, esta recorrido de apenas 4 km y con poco desnivel nos hace cruzar el río Ges por un esbelto puente medieval de piedra, el Pont de Salgueda. Luego pasamos junto a las ruinas del viejo molino, casi escondidas bajo la hiedra, y nos plantamos frente al precioso Salt del Molí. Cruzamos el río por encima de los bloques de hormigón y luego subimos a través de un hayedo hasta una pista que nos lleva de vuelta a Vidrà. El Salt del Molí de Salgueda tienes que verlo sí o sí.

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Ruta número 3: Sant Bartomeu de Covildases

Sant Bartomeu de Covildases y el Puig de Miralles

Sant Bartomeu de Covildases es una ermita románica del siglo XII que se encuentra en unos pastos elevados entre Vidrà y el Puigsacalm. Este recorrido lineal de casi 11km de ida y vuelta y casi 600 metros de desnivel remonta la Riera de Sant Bartomeu a través de la sierra de Puigsacalm-Bellmunt. Por el camino visitamos las ruinas del Molí Nou, atravesamos un hayedo donde encontramos la Cascada dels Aigols, y subimos hasta la ermita de San Bartomeu de Covildases, un lugar donde se respira una paz increíble y se disfruta de unas buenas vistas de la sierra. A pesar de que la longitud y la elevación del recorrido son parecidas al del Santuari de Bellmunt, el de Sant Bartomeu de Covildases es más fácil. Es un paseo largo para estirar las piernas y abrir los pulmones.

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Ruta número 4: el hayedo de La Grevolosa

En lo más profundo de la Fageda de la Grevolosa

El hayedo de La Grevolosa, que debe su nombre a otro árbol, el grèvol o acebo en castellano, es un bosque singular donde hay hayas de casi 300 años y 40 metros de altura. Se encuentra en un rincón de la Serra dels Llancers al sur del Puigsacalm, en el límite del Bisaura con Collsacabra. Es quizás el segundo hayedo más bonito de Catalunya por debajo de la Fageda d’en Jordà. El recorrido es fácil, de poco más de 5 km y con muy poco desnivel, y por el camino atravesamos un bosque de robles y avellanos y pasamos por la ermita de Sant Nazari del siglo XIV. Aunque no está lejos de Vidrà, no hay carretera directa y hay que dar un poco de rodeo volviendo hacia Barcelona por la C-17, enlazando con la C-37 hacia Olot en Manlleu y saliendo hacia Sant Andreu de la Vola. De todos modos vale la pena la visita.

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Ruta número 5: el Salt del Mir y su molino

El Salt del Mir en la Riera de la Foradada

Nos desplazamos al vecino pueblo de Santa Maria de Besora para visitar uno de sus tres tesoros junto con el castillo románico y la Serra dels Bufadors: el Salt del Mir. A través de un recorrido de unos 5km desde la carretera BV-5227 y con poco desnivel pasamos por la Cabanya del Mir y sus pastos, cruzamos la Riera de la Foradada junto a la Resclosa del Moli del Mir, donde antiguamente se desviaba el agua de la riera hacia el molino, pasamos junto a la balsa del molino y después bajamos hacia la riera por el camino que comunica las ruínas de dos molinos hasta plantarnos frente al Salt del Mir, un espectacular salto de agua de 25 metros en la Riera de la Foradada que es más espectacular aún cuando baja mucha agua. Un recorrido muy agradecido para hacer con niños y que podemos acortar si reservamos mesa en el restaurante de la Cabanya del Mir.

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Ruta número 6: los Bufadors de Beví

En el corazón de la Serra dels Bufadors

Volvemos a Santa Maria de Besora para visitar otro de sus tres tesoros, los Bufadors de Beví. Se trata de un rincón en el corazón de la Serra dels Bufadors donde parece que no ha pasado el tiempo, donde tenemos la sensación de que en cualquier momento puede sorprendernos cualquier animal ya extinguido. El lugar tiene un microclima especial, fresco en verano y no muy frío en invierno debido a la red de agujeros y galerias en el subsuelo provocados por una elevada actividad sísmica en el pasado. Estos agujeros soplan (bufador en catalán quiere decir soplador) aire frío en verano y cálido en invierno. En un recorrido circular de menos de 6 km penetramos en el corazón de esta sierra, descubrimos su rincón secreto, y salimos por la parte más alta con vistas de vértigo. Sin duda es otra de las maravillas del Bisaura que tienes obligación de explorar.

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Ruta número 7: la Riera de Sallent

La Riera de Sallent helada poco antes de llegar al Salt de Sallent, y al fondo Santa Magdalena del Mont

La Riera de Sallent nace en el Coll de Ciuret y serpentea entre las sierras de Milany-Santa Magdalena y de Puigsacalm-Bellmunt para desembocar en el río Gurn en Sant Privat d’en Bas, ya en la comarca de La Garrotxa. Cerca ya de Sant Privat, las aguas de la Riera de Sallent se precipitan al vacío en un espectacular salto de 80 metros. Es el Salt de Sallent. Mi intención era llegar hasta allí, pero me quedé a escasos 750 metros por no poder cruzar la riera porque se encontraba totalmente helada y yo no iba equipado adecuadamente.

Este itinerario de unos 9,5 km y poco desnivel (yo sólo pude completar unos 8,3 km) empieza poco más arriba de Ciuret y nos lleva por uno de los caminos que suben al Puigsacalm desde el Coll de Ciuret. Pasamos por prados con vistas a los volcanes de la Garrotxa y por espesos bosques, y si tenemos suerte podemos ver el espectacular Salt de les Cavorques o de la Capa de la Princesa, de unos 75 metros. Después de cruzar la Riera de Sallent y dos torrentes (yo no pude pasar del primero) llegamos al Mirador del Salt de Sallent. Desde allí se cruza la riera y se regresa al punto de partida. Siento no haber podido documentar mejor este recorrido, pero te invito a que lo intentes.

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Bonus track: a la Fageda d’en Jordà desde Vidrà

La Vall d’en Bas desde el Collet de Sant Pere Màrtir en la carretera BV-5227

Y usando el término discográfico “bonus track“, aquí un itinerario por la emblemática Fageda d’en Jordà y Sant Miquel de Sacot, que aunque no pertenecen al Bisaura sino a la Garrotxa, es la excusa perfecta para recorrer la carretera BV-5227 desde Vidrà hasta Sant Privat d’en Bas. Como comenté más arriba, es una carretera estrecha y con curvas, sobre todo pasado Ciuret. Es una carretera para recorrerla despacio, disfrutando cada uno de sus metros entre bosques, prados y montañas, pero sin perder la concentración no nos vayamos a encontrar de cara con un trailer cargado de troncos de haya o con un tractor de grandes dimensiones. También podemos encontrarnos grupos de vacas y terneros que también utilizan la carretera para sus desplazamientos.

El itinerario es uno de los típicos de la fageda. Con poco más de 8 km entre ida y vuelta y con poco desnivel, sólo para subir a Sant Miguel de Sacot, atraviesa el famoso hayedo, pasa junto a la conocida cooperativa de derivados lácteos que da trabajo a discapacitados intelectuales o con transtornos mentales para integrarlos en la sociedad, y asciende hasta Sant Miguel de Sacot, con vistas al Pirineo por un lado y a volcanes como el Santa Margarida y el del Torrent entre otros. Puedes alargar el recorrido un par de kilómetros continuando hacia el Santa Margarida y luego al Croscat, que es el que originó la colada de lava sobre la que se asienta la Fageda d’en Jordà, para regresar al punto de partida, tú decides.

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Previsión meteorológica


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