Virgen de la Peña de Aniés, un santuario colgado de una roca

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Es posible que si te hablo de las Peñas (o Mallos) de Riglos o del castillo de Loarre te puedas hacer una idea de qué son estos lugares y dónde están, y hasta puede que los hayas visitado, ¿pero y si te hablo de la Virgen de la Peña de Aniés? Pues está al ladito de Loarre, así que si pasas por la zona te aconsejo que te equipes y te acerques a conocerla. No te defraudará.

De vírgenes de la Peña hay unas cuantas. La Wikipedia menciona 10 versiones de ella en varias partes del mundo (y se han olvidado de la de Mijas). Seguramente todas tienen su historia o su leyenda. En el caso de la virgen que nos ocupa, cuenta la leyenda que allá por el año 903 un caballero del castillo de Loarre salió a cazar por la sierra con su halcón. Al ver una perdiz soltó la rapaz, que inició la persecución. La perdiz se arrojó por un barranco y el halcón la siguió. Viendo que el halcón tartaba mucho en regresar, el caballero se acercó al barranco, y como no pudo bajar mandó hacerlo a un criado atado de una soga. Cuando éste se descolgó por el barranco, se encontró con una imagen de la virgen sobre una zarza, y a su lado la perdiz y el halcón juntos, tan amigos. Antes tal visión mágica decidieron bajar la imagen a la antigua iglesia de San Pedro, que estaba en la base del peñasco y ya no existe, para que la adoraran los vecinos de Aniés. Por lo visto la imagen desapareció varias veces de la iglesia y fue encontrada siempre en su lugar de origen, en el rincón del barranco, por lo que dedujeron que la virgen no quería estar abajo y decidieron erigir allí mismo una ermita.

CÓMO LLEGAR        EL TIEMPO

La ermita de la Virgen de la Peña se encuentra colgada de un risco en la Sierra Caballera de Huesca. A su lado y también colgada de la roca está la Casa del Santero. El santuario se puede visitar desde Semana Santa hasta septiembre los fines de semana y festivos. El resto de días la ermita y la casa están cerrados. El segundo sábado de mayo los vecinos de Aniés y de otras poblaciones vecinas marchan allí en romería. Aparte de los actos religiosos correspondientes, los asistentes comen y beben en la zona de picnic que hay en el santuario o en el interior de la Casa del Santero si hace mal tiempo, y luego bailan al ritmo de una charanga allí mismo o en una roca que hay en lo alto del risco a la que llaman la Roca Bailadora.

Antiguamente la romería se hacía a pie, pero hoy en día la mayoría suben en 4×4 por la pista que les deja en lo alto del risco y luego sólo tienen que bajar un poco hasta el santuario. Nosotros vamos a seguir el camino tradicional, desde el pueblo hasta el santuario, y luego volveremos por el de los 4×4 (pero a pie, claro). En total son unos 6,5km desde el centro de Aniés con unos 400 metros de desnivel. La subida puede parecer un poco dura, pero hay que tener en cuenta que durante siglos ha subido gente del pueblo de todas las edades y condiciones.

Aquí tienes una recreación 3D del circuito para que te hagas una mejor idea del recorrido y del terreno por el que discurre. Pulsa en la pausa si empieza a reproducirse antes de que acabe de cargarse el fondo. Durante la reproducción puedes cambiar el punto de vista moviendo el ratón con el botón izquierdo pulsado, y también acercar y alejar con la rueda del botón. Pulsa en la tortuga o en la liebre para cambiar la velocidad de reproducción.

Durante años Aniés ha sido un pueblo con escaso interés turístico. De hecho no tenía ni bar (¿dónde se ha visto en España un pueblo sin bar?). Pero debido al auge del turismo rural y a raíz del rodaje de la película El reino de los cielos (Kingdom of Heaven) en el vecino castillo de Loarre en el año 2005, se han establecido varios alojamientos rurales así como algún bar y alguna tienda, de manera que es factible pasar unos días en Aniés tanto para subir a la Virgen de la Peña como para realizar otras actividades en los alrededores.

Aniés está a menos de 30km de Huesca. Por la carretera de Huesca a Pamplona, pasada la gasolinera de Esquedas tomamos el desvío que sale a la derecha que lleva a Bolea y Loarre. Dejamos Bolea a la derecha y seguimos hacia Loarre. En plena recta tenemos que estar atentos hasta ver una caseta a la izquierda de la carretera: frente a ella sale el desvío a Aniés. Una vez tomado el desvío, en una larga recta ya vemos a lo lejos la Virgen de la Peña en lo alto de la sierra. Entramos en el pueblo y seguimos por la misma calle, y aparcamos donde podamos y que no moleste, que es un pueblo pequeño. En la misma calle, en la parte alta hay una placeta frente a un colmado donde se puede aparcar si hay sitio.

Este circuito lo realicé en agosto del 2011, hace casi 5 años, y por aquel entonces ni practicaba senderismo ni mucho menos se me había ocurrido crear esta web, así que mis indicaciones te pueden resultar imprecisas por tener que hacerlas de memoria. Tampoco dominaba el arte de la fotografía. Apenas hacía unos meses que tenía la cámara réflex y el objetivo no era muy bueno, así que las fotos tampoco son para tirar cohetes (el día tampoco acompañaba al principio, con el cielo medio cubierto por nubes bajas). Dicho todo esto, empezamos nuestro recorrido. El punto de partida está frente a una balsa de agua que hay calle arriba, entre huertos en las afueras de Aniés, que le llaman “O Restaño“. Frente a nosotros tenemos una imponente vista de la Virgen de la Peña.

La primera parte del camino discurre por una pista de tierra entre campos de almendros, muchos de ellos de cierta edad. A lo lejos vemos el castillo de Loarre (pequeñito y distante, en el centro de la foto).

Entre viejos almendros

Sony A-580, Tamron 18-200, f/13, 1/40″, 18mm, ISO 100

El castillo de Loarre con acompaña en esta primera etapa del camino.

El castillo de Loarre a lo lejos

Sony A-580, Tamron 18-200, f/10, 1/160″, 75mm, ISO 100

Cuando llevamos más o menos 1km caminado desde la balsa, nos aparece un desvío hacia la derecha debidamente indicado para ir a la Virgen de la Peña a través del bosque. Este sendero es un atajo, pero vence más desnivel que la pista al ser más corto y en algunos tramos la vegetación es bastantes espesa, así que si quieres puedes seguir por la pista caminando medio kilómetro más pero más “cómodo”. Si eliges seguir por la pista, medio kilómetro más adelante en una pronunciada curva a la derecha sale otra pista a la izquierda, cuesta arriba. Es la que toman los 4×4 para subir a la Virgen. Tú tienes que seguir a la derecha, o recto según se mire. Unos 300 metros más adelante llegamos a la Fuente del Ingeniero Zapador, que queda a la derecha un poco apartada del camino.

Si hemos subido por el atajo, volvemos a incorporarnos a la pista pasada la Fuente del Ingeniero Zapador (podemos visitarla si tomamos la pista y bajamos un poco). En este punto el sendero cruza la pista y penetra de nuevo en el bosque. Puedes elegir de nuevo seguir por la pista o continuar por el sendero, aunque esta vez lo que se acorta ya es menos. Tomemos el camino que tomemos, seguimos subiendo hasta llegar a la señal que nos informa del sendero de ascensión al santuario. Miramos hacia arriba y nos preguntamos cómo demonios vamos a llegar hasta allí (en la foto, la ermita arriba a la derecha).

Inicio de la ascensión a la Virgen de la Peña

Sony A-580, Tamron 18-200, f/10, 1/100″, 18mm, ISO 100

Vamos ganando altura progresivamente por un sendero que serpentea por la parte baja del risco. Desde aquí tenemos una estupenda vista de Aniés y sus campos, y al fondo del todo Ayerbe.

Aniés desde el camino de subida a la Virgen de la Peña

Sony A-580, Tamron 18-200, f/11, 1/100″, 55mm, ISO 125

Llega un momento en que hace falta que el camino deje de ser sendero y se convierta en empinada escalinata para superar el desnivel que nos queda.

El sendero se convierte en escalinata.

Sony A-580, Tamron 18-200, f/11, 1/50″, 28mm, ISO 400

Aunque no es muy peligroso este tramo, hay que tomar un mínimo de precauciones, sobre todo si vamos con niños. Desde lo alto de los riscos hay quien no nos quitará ojo de encima, por si acaso.

Alguien nos vigila

Sony A-580, Tamron 18-200, f/11, 1/320″, 200mm, ISO 160

Lo cierto es que el tramo de escaleras no es excesivamente largo, y al final acaba en un magnífico mirador desde donde podemos recuperar el aliento… y volverlo a perder por las fantásticas vistas que ofrece sobre toda la comarca de la Hoya de Huesca, una espectacular vista panorámica de 180º como la que muestro a continuación y que tomé con el Modo Panorama de la cámara. Te recomiendo que pulses en la foto para verla más grande.

Toda la comarca de la Hoya de Huesca ante nuestros ojos

Sony A-580 (modo Panorama), Tamron 18-200, f/8, 1/160″, 18mm, ISO 100

Para identificar qué estamos viendo hay un panel que lo indica claramente. Le hice una foto que he arreglado un poco para que le puedas poner nombre a los lugares. De nuevo te recomiendo que pulses en la foto para ampliar.

Identificando las vistas

Sony A-580, Tamron 18-200, f/11, 1/250″, 28mm, ISO 100

Ya casi estamos. Poco más adelante encontramos a nuestra izquierda unas escaleras que bajan al santuario de la Virgen de la Peña. Vale la pena detenerse un momento y contemplar… e imaginar cómo se las apañaron para construir todo esto ahí arriba en aquellos tiempos.

Llegando a la Virgen de la Peña

Sony A-580, Tamron 18-200, f/11, 1/60″, 22mm, ISO 100

Las escaleras de bajada acaban justo ante la puerta de la ermita. Ésta se empezó a construir en el siglo XIII, pero ha sido remodelada en varias ocasiones, la última en el siglo XIX. Por fuera tiene una arquitectura muy austera, pero su interior guarda valiosos retablos barrocos y otras obras de arte. Sólo voy a compartir aquí un detalle de un fresco del techo que narra la leyenda de la Virgen de la Peña.

La leyenda de la Virgen de la Peña

Sony A-580, Minolta 50mm AF, f/1.7, 1/80″, 50mm, ISO 1250

Frente a la ermita y justo en medio de la grieta donde cuenta la leyenda que se encontró la figura de la Virgen de la Peña hay un espacio de ocio. Este espacio creo recordar que es a dos niveles. En el superior, más cerca de la roca, hay una zona para hacer fuego y parrillas para asar carne. Me cuentan que por esta pared de roca caía antiguamente una cascada de agua. Por el aspecto y color de la roca, y en general por las formas que ha dejado la erosión, me lo creo. De hecho me parece que al pie del santuario o cerca nace el río Riel. Me explican que en la actualidad llueve menos y que además han canalizado el agua, seguramente para hacer el lugar más “habitable“, por lo que hoy en día sólo baja un tubo de plástico por donde antes bajaba el agua.

La caída de agua

Sony A-580, Tamron 18-200, f/8, 1/30″, 18mm, ISO 200

En el nivel inferior y con vistas a la Hoya de Huesca hay una zona con mesas de madera donde comer o hacer picnic. No recuerdo si había una fuente. Debajo de la ermita se encuentra la oficina de información, que como he comentado antes, abre los fines de semana y festivos desde Semana Santa hasta septiembre. Los árboles que hay en este espacio dan una sombra muy agradable. Hay que tener en cuenta que el santuario está orientado hacia el sur, por lo que le da el sol casi todo el día.

Al otro lado de esta superficie está la Casa del Santero. Unas toscas escaleras de piedra conducen a la entrada.

Las escaleras de la Casa del Santero

Sony A-580, Tamron 18-200, f/8, 1/30″, 18mm, ISO 200

El interior es como un viaje al pasado. En la primera planta hay un recibidor y seguido una sala doble con lavadero, una mesa larga y al fondo un hogar para cocinar, creo recordar. Una vitrina de madera guarda viejos platos de cerámica y otros envases de barro. Las ventanas nos ofrecen magníficas vistas.

Mirando al exterior por la ventana

Sony A-580, Tamron 18-200, f/3.5, 1/640″, 18mm, ISO 100

Mirando a la ermita por la ventana

Sony A-580, Tamron 18-200, f/8, 1/500″, 18mm, ISO 100

Desde el recibidor sube una escalera al piso de arriba. En esta planta hay varios comedores con largas mesas de madera, alguna de ellas con un hule sobre ellas. Las paredes están llenas de mensajes, fechas y firmas.

Comedores de la segunda planta

Sony A-580, Tamron 18-200, f/3.5, 1/30″, 18mm, ISO 100

Volvemos a la escalera y seguimos subiendo hasta la siguiente planta. En esta tercera planta hay más comedores y las terrazas. Vale la pena asomarse. Desde la terraza de más al fondo tenemos una buena vista de la ermita, el llano de Sostal y el pueblo de Bolea detrás.

La ermita de la Virgen de la Peña y el Sostal.

Sony A-580 (modo HDR), Tamron 18-200, f/9, 1/250″, 18mm, ISO 100

Desde otra terraza vemos una panorámica de punta a punta que comprende la ermita, el Sostal, el embalse de La Sotonera en el centro cerca del horizonte y el pueblo de Aniés abajo a la derecha. De nuevo recomiendo pulsar en la foto para ver más grande.

Panorámica desde la terraza

Sony A-580 (modo Panorama), Tamron 18-200, f/11, 1/250″, 18mm, ISO 100

Desde esta planta sale otra escalera que discurre entre la casa y la roca, y que sube a otra terraza con una vista privilegiada sobre la ermita de la Virgen de la Peña.

La ermita desde dentro de la terraza

Sony A-580, Tamron 18-200, f/9, 1/400″, 18mm, ISO 100

Salimos de la Casa del Santero y aprovechamos para descansar y echar un bocado en alguna de las mesas del exterior. Desde abajo impresiona ver cómo al Casa del Santero se “acopla” perfectamente a la roca del risco, como si siempre hubiera formado parte de él.

La Casa del Santero desde abajo

Sony A-580, Tamron 18-200, f/5, 1/500″, 18mm, ISO 100

Una vez visto el santuario, proseguimos con nuestro recorrido (con lo bien que se estaba allí). Volvemos a las escaleras de entrada al santuario pasando por delante de la puerta de la ermita sobre la cual hay una curiosa pintura que representa a San Cristóbal con el niño Jesús sobre su hombro.

Puerta de la ermita de la Virgen de la Peña

Sony A-580, Tamron 18-200, f/9, 1/30″, 18mm, ISO 250

Con fuerzas recuperadas empezamos a subir las escaleras, pero lo peor del circuito ya ha pasado y queda muy poca subida. Cuando pasamos a la altura de la espadaña de la ermita y vemos abajo a nuestra derecha el pueblo de Aniés nos paramos a hacer una foto de esta composición con la espadaña en primer término.

La espadaña de la ermita y Aniés abajo

Sony A-580, Tamron 18-200, f/9, 1/320″, 18mm, ISO 100

Cuando llegamos al sendero por el que vinimos torcemos a la izquierda (nosotros habíamos llegado desde la derecha), y nos dirigimos a la parte superior del risco. Ya casi arriba echamos una mirada hacia abajo.

Mirando la Casa del Santero desde arriba

Sony A-580, Tamron 18-200, f/9, 1/320″, 18mm, ISO 100

Seguimos el sendero hasta llegar a una explanada rocosa desde la que sale la pista por la que se puede ir al santuario en vehículo 4×4. Estamos en la Roca Bailadora. Desde aquí vemos el tejado de la ermita con su espadaña.

El tejado de la ermita desde la Roca Bailadora

Sony A-580, Tamron 18-200, f/9, 1/200″, 18mm, ISO 100

Cogemos la pista y emprendemos el camino de regreso a Aniés. Echamos la última mirada atrás, a la Roca Bailadora, donde ha llegado un vehículo, y a unas cuevas en el risco vecino.

La Roca Bailadora

Sony A-580, Tamron 18-200, f/9, 1/250″, 18mm, ISO 100

El camino va bordeando el risco de la Sierra Caballera, todo el rato con unas vistas espectaculares, aunque quien disfruta de las mejores vistas aquí, el auténtico amo y señor de estas alturas, es el buitre leonado.

Un buitre leonado

Sony A-580, Tamron 18-200, f/9, 1/320″, 200mm, ISO 125

El paso de las nubes va alternando zonas de claros y oscuros en el paisaje. En un momento dado el castillo de Loarre aparece iluminado de una manera especial.

El castillo de Loarre

Sony A-580, Tamron 18-200, f/9, 1/320″, 200mm, ISO 200

Sobre el kilómetro 3,4 del recorrido pasamos por al lado de una curiosas formas rocosas llenas de cavidades. En el track de Wikiloc que adjunto las llaman las Cuevas de Pulidas. No he encontrado referencias en ningún otro sitio.

Las Cuevas de Pulidas

Sony A-580, Tamron 18-200, f/9, 1/160″, 18mm, ISO 100

El camino empieza a descender suavemente, y encontramos un cruce de caminos señalizado, más o menos en el kilómetro 3,7. Por aquí salen bastantes rutas a varios sitios. Nosotros seguimos en dirección a Aniés.

Cruce de caminos

Sony A-580, Tamron 18-200, f/4, 1/400″, 30mm, ISO 100

La pista se adentra ahora en una zona boscosa y va perdiendo bastante altura hasta llegar a la pista que sube de Aniés a la Virgen de la Peña cuando hemos recorrido más o menos un kilómetro desde el cruce. Torcemos hacia la derecha, hacia abajo. Hacia la izquierda iríamos a la Fuente del Ingeniero Zapador. Las nubes empiezan a espaciarse cada vez más, y cuando salimos de la zona con vegetación más espesa tenemos unas bonitas vistas de Loarre a nuestra derecha.

Vistas de Loarre

Sony A-580, Tamron 18-200, f/9, 1/320″, 70mm, ISO 100

El cielo también nos regala una preciosa estampa del santuario de la Virgen de la Peña si miramos hacia atrás. Parece mentira que hayamos estado ahí arriba hace un rato.

Vista del santuario de la Virgen de la Peña desde abajo

Sony A-580, Tamron 18-200, f/9, 1/200″, 60mm, ISO 100

Y acabamos el recorrido como lo hemos empezado, caminando entre viejos almendros. A pesar de ser pleno mes de agosto, al final las nubes han impedido que pasáramos demasiada calor, aunque recomiendo hacer este circuito en primavera porque los veranos suelen muy calurosos en esta zona en las horas más soleadas del día. Además en primavera seguro que los campos de frutales florecidos dan el toque de color al paisaje, así como el verde de los campos de cereales que en agosto ya están pajizos.

De regreso a Aniés entre almendros

Sony A-580, Tamron 18-200, f/9, 1/250″, 24mm, ISO 100

Cómo llegar a la Virgen de la Peña de Aniés

Indicaciones

Previsión meteorológica

TRACK GPS        FOTOGALERÍA


 

2 comentarios en “Virgen de la Peña de Aniés, un santuario colgado de una roca

  • Me ha hecho gracia tu comentario: “De vírgenes de la Peña hay unas cuantas”. Me recordó al mismo comentario que nos hizo la guía en Praga, que decía que a las iglesias las tenían que llamar por el apellido, porque hay muchas con el mismo nombre en la misma ciudad!

    Me canso de ascender, tu descripción es tan buena que me veo sudando la gota gorda!

    Me ha gustado mucho la edición de las fotos, de las que más me han gustado de tus rutas.

    Congrats, friend!

    • Muchas gracias! La edición que he hecho es la típica que hago ahora (mi estilo personal), para mi gusto mucho mejor que la que hice en su día, cuando aún experimentaba. Aún así, tratándose de la misma cámara los colores no acaban de salir correctos, no sé si es porque el objetivo era distinto al que uso ahora y me he acostumbrado a los nuevos colores.

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