La Pobla de Marmellar, un pueblo fantasma con historias que contar

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La falta de oportunidades en el campo durante la postguerra a mediados del siglo XX provocó que mucha gente abandonara sus casas en los pueblos para buscarse la vida en las ciudades. Los pueblos más pequeños y peor comunicados quedaron vacíos y acabaron muriendo. En la sierra de El Montmell-Marmellar en el Baix Penedès hay uno de estos pueblos, justo el que de la la mitad del nombre a la sierra, la Pobla de Marmellar. Un pueblo con historia casi milenaria, con documentos que se remontan al año 1023 y un castillo del siglo XII. Un pueblo mal comunicado con otras poblaciones más prósperas y que se fue despoblando entre los años 40 y 70 del siglo pasado, hasta que ya no quedó nadie.

Desde entonces la vegetación ha ido creciendo a su alrededor tragándose las casas, convirtiendo la Pobla de Marmellar en un pueblo fantasma, un lugar al que muchos curiosos han ido acudiendo a practicar rituales mágicos, sesiones de espiritismo y grabar psicofonías. Un lugar envuelto en una aureola mágica sin ninguna razón de ser, hasta que un día de verano de 1993 unos excursionistas encontraron el cadáver carbonizado de una mujer semienterrado en las ruinas de la iglesia del pueblo. Presentaba signos de haber sido violada, y cerca había restos de dos grandes hogueras. A día de hoy no se ha podido averiguar quién era ella ni tampoco quién cometió un crimen tan atroz. Si estas piedras hablaran… En 1996, tres años después, apareció el cadáver de otra mujer en las inmediaciones de Marmellar. Esta vez sí se consiguió identificar a la víctima, una chica de 19 años que trabajaba en una gasolinera de l’Arboç que fue asaltada y a la que llevaron aquí donde acabaron con su vida. También presentaba signos de haber sido violada. Otro crimen sin resolver para la leyenda negra de España.

CÓMO LLEGAR        EL TIEMPO

En el circuito que propongo en este artículo visitaremos ese sobrecogedor lugar en un corto itinerario parcialmente circular de unos 4,5km, con poco desnivel, y una parte por sendero a través de bosque y otra por pista. Se puede hacer con niños pero extremando la precaución en el interior y proximidades de las ruinas, ya que lo poco que queda en pie de Marmellar no es muy estable. De hecho el acceso al interior de la iglesia está cerrado por si cae el altísimo campanario de 22 metros. Yo estuve en abril del 2011 y las fotos son de entonces. No sé en qué estado se encontrarán ahora las ruinas.

Aquí tienes una recreación 3D del circuito para que te hagas una mejor idea del recorrido y del terreno por el que discurre. Pulsa en la pausa si empieza a reproducirse antes de que acabe de cargarse el fondo. Durante la reproducción puedes cambiar el punto de vista moviendo el ratón con el botón izquierdo pulsado, y también acercar y alejar con la rueda del botón. Pulsa en la tortuga o en la liebre para cambiar la velocidad de reproducción.

El itinerario empieza y acaba en el paraje conocido como Les Ventoses. Llegamos allí en vehículo propio por la carretera TP-2442, bien desde Sant Jaume dels Domenys en dirección a El Pla de Manlleu o bien al revés. La carretera es conocida por sus numerosas curvas cerradas ya que cruza transversalmente la sierra del Montmell-Marmellar, así que hay que conducir con precaución. Más o menos en un punto intermedio entre estos dos pueblos encontramos junto a unos viñedos un desvío hacia la urbanización La Talaia del Montmell. Salimos por ese desvío y a los pocos metros encontramos un camino que sale por la izquierda junto a un pequeño viñedo. Dejamos el coche en una pequeña explanada frente al viñedo, y empezamos a andar por ese camino.

Viñedo en la Talaia del Montmell

Sony A-580, Tamron 18-200, f/3.5, 1/250″, 18mm, ISO 100

És es el camino principal de acceso a la Pobla de Marmellar, por donde transitaban todos sus habitantes para ir a las poblaciones más cercanas. En los primeros 500 metros atraviesa un bosque de encina.

Camino de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/3.5, 1/80″, 18mm, ISO 100

Encinar de camino a Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/4, 1/60″, 35mm, ISO 500

Saliendo de este bosque pasamos junto a la masía de La Moja, que parece medio abandonada.

La Moja, en el camino a Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/3.5, 1/200″, 18mm, ISO 100

Unos 80 metros más adelante pasamos junto a la Font de la Moja, y cuando llevamos ya 200 metros desde la masía, el camino traza una curva de 90º a la izquierda de la que sale otro camino por la derecha aparentemente en peor estado que éste y que se encarama hacia arriba. Nos desviamos por ese camino, que es un atajo para llegar a Marmellar.

Atajo para llegar a Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/3.5, 1/320″, 18mm, ISO 100

El camino va subiendo constantemente a lo largo de 250 metros, y en el punto más alto, mientras traza una curva a la izquierda, nosotros seguimos recto por un sendero que empieza allí y que se adentra en el bosque en suave bajada. Es un camino poco transitado, por lo que es posible que la maleza lo haya invadido un poco y sea necesario apartar vegetación para seguir avanzando. Al llegar a un pequeño claro tenemos a nuestra izquierda la primera visión de la Pobla de Marmellar.

La Pobla de Marmellar desde el sendero del bosque

Sony A-580, Tamron 18-200, f/4.5, 1/500″, 50mm, ISO 100

El sendero vuelve a entrar en el bosque. Entre la vegetación del sotobosque nos encontramos enebros con los nuevos brotes en verde claro y con bayas que aún no han cogido el color azulado que las caracteriza cuando están maduras.

Detalle de un enebro

Sony A-580, Tamron 18-200, f/4.5, 1/100″, 60mm, ISO 125

El sendero va a parar al camino que va de La Talaia a Marmellar. Continuamos hacia la izquierda, y en cuanto salimos del bosque volvemos a ver las ruinas de Marmellar, ahora más cerca.

Cerca de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/4.5, 1/500″, 50mm, ISO 100

Unos 150 metros más adelante este camino contacta con el que viene de donde hemos dejado el coche. Seguimos camino arriba hacia la derecha, o recto, según se mire, en dirección a la iglesia de Sant Miquel de Marmellar, o lo que queda de ella. Poco antes de llegar empezamos a encontrar casas a nuestra derecha, medio enterradas bajo la vegetación. Nos dirigimos hacia una de ellas.

Una casa de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/3.5, 1/160″, 18mm, ISO 100

Con mucha precaución entramos en la casa y el primer lugar donde nos encontramos parece ser la cocina.

Interior de una casa de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/3.5, 1/60″, 18mm, ISO 100

Cocina de una casa de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/3.5, 1/13″, 18mm, ISO 1600

Hay una puerta que lleva a unas escaleras, pero creo que lo mejor es no ir más allá no se nos vaya a caer la casa encima.

Interior de una casa en Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/3.5, 1/30″, 18mm, ISO 200

Nos volvemos hacia la puerta para salir.

Saliendo de una casa de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/3.5, 1/80″, 24mm, ISO 100

Desde fuera ya casi no se ve la casa de no ser por el efecto de un derrumbre reciente.

Exterior de una casa de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/3.5, 1/320″, 18mm, ISO 100

Seguimos camino arriba hacia la iglesia.

Iglesia nueva de Sant Miquel de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/3.5, 1/2000″, 18mm, ISO 100

La entrada de la iglesia está cerrada con una puerta de metal que tiene dos ventanas a través de las cuales es posible ver y fotografiar el interior.

Interior de Sant Miquel de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/3.5, 1/800″, 18mm, ISO 100

Sorprende una iglesia tan grande para un pueblo tan pequeño, aunque hay que pensar que la parroquia también daba servicio a las masías cercanas y que los domingo debía asistir bastante gente a misa. Por la derecha sale un estrecho camino que lleva al cementerio. Los altos cipreses delatan su ubicación a un lado de la iglesia.

Camino del cementerio de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/3.5, 1/640″, 18mm, ISO 100

Algunas informaciones de la época afirman que el primer cadáver fue encontrado en el cementerio. Independientemente de eso, hoy en día no hay ningún cuerpo ni en los nichos ni enterrado, ya que los que habría fueron trasladados a otros cementerios. Hay que tener cuidado al entrar porque más o menos en el centro hay un gran agujero en el suelo.

Cementerio de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/3.5, 1/125″, 18mm, ISO 100

Puede que encuentres alguna flor dentro de algún nicho. De hecho allí hay algunos Iris que puede que fueran plantados en su día y hoy crecen asilvestrados.

Flor en un nicho del cementerio de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/4.5, 1/100″, 55mm, ISO 400

Iris en el cementerio de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/6.3, 1/320″, 200mm, ISO 160

Salimos del cementerio y nos acercamos a la parte trasera de la iglesia. Allí hay otra pared con nichos vacíos, quizás fruto de alguna ampliación posterior del cementerio.

Cementerio nuevo de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/3.5, 1/200″, 24mm, ISO 100

De vuelta a la entrada de la iglesia volvemos a entrar en el cementerio para fotografiar el campanario de Sant Miquel de Marmellar de 22 metros de altura.

Campanario de Sant Miquel de Marmellar desde el cementerio

Sony A-580, Tamron 18-200, f/3.5, 1/800″, 18mm, ISO 100

Por la parte izquierda de la entrada de la iglesia hay una valla por la que es posible colarse por un hueco y entrar en la iglesia. Al menos así estaba en abril del 2011. Yo pasé y entré en uno de las capillas laterales de la iglesia.

Techo de una capilla de Sant Miquel de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/3.5, 1/400″, 18mm, ISO 100

Aquí mirando hacia la puerta desde el fondo de la nave de la iglesia.

En el interior de Sant Miquel de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/3.5, 1/1250″, 18mm, ISO 100

Y aquí el fondo de la nave y el acceso a las capillas de la derecha desde la entrada.

Interior de Sant Miquel de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/3.5, 1/500″, 18mm, ISO 100

Salimos de la iglesia y seguimos andando por el camino hacia nuestra derecha, en dirección a un grupo de casas que parecen ser las últimas del pueblo.

Grupo de casas de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/3.5, 1/320″, 22mm, ISO 100

Estuvo lloviendo hasta pocas horas antes de venir, por lo que el camino está mojado y en algunos puntos hay grandes charcos que nos permiten algo de creatividad con los reflejos.

Buscando reflejos en los charcos del camino

Sony A-580, Tamron 18-200, f/3.5, 1/1250″, 22mm, ISO 100

Empiezan a alternarse nubes y claros en el cielo y decido montar el filtro polarizador en el objetivo. El filtro polarizador circular o CPL es un filtro que sólo deja pasar a la cámara la luz que “vibra” en una determinada dirección. Los rayos de luz vibran en todas direcciones, pero cada uno lo hace en una sola dirección, que puede cambiar cuando el rayo rebota en una superficie, se refleja o atraviesa un medio transparente de otra densidad. A medida que giramos el filtro cambiamos el ángulo de vibración, y con ello eliminamos gran parte de la luz reflejada. El resultado es que los cristales y la superficie del agua se vuelven más transparentes, la vegetación se vuelve más verde (la superficie brillante de las hojas refleja mucha luz), el cielo es más azul, y las nubes adquieren más textura y volumen. El máximo efecto se nota cuando el sol está a 90º del eje del objetivo, o sea cuando lo tenemos a un lado o justo encima, y menor con el sol delante o detrás nuestro. Por contra el filtro quita luminosidad y puede introducir alguna dominante de color si no es de buena calidad. Volvemos a fotografiar el grupo de casas de antes con el polarizador para ver la diferencia.

Grupo de casas de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/4.5, 1/800″, 50mm, ISO 100, CPL

Nos acercamos a una de las casas y vemos lo que queda de una puerta, apenas una tabla unida a la pared por las bisagras. La vegetación llega a todos los rincones.

Restos de la puerta de una casa de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/3.5, 1/100″, 18mm, ISO 100, CPL

Volvemos al camino y regresamos hacia la iglesia. Ante de llegar nos salimos del camino hacia la izquierda, atravesando un pequeño prado. Desde este prado tenemos esta vista de la iglesia.

Sant Miguel de Marmellar desde el prado del norte

Sony A-580, Tamron 18-200, f/3.5, 1/1000″, 18mm, ISO 100, CPL

Desde aquí, mirando hacia el nordeste, es posible ver a lo lejos las ruinas del castillo de Marmellar, del siglo XII. La verdad es que este castillo debió tener poca importancia defensiva al encontrarse en el fondo de un barranco en lugar de en lo alto de una colina, como la inmensa mayoría de castillos medievales. De hecho está más abajo que el mismo pueblo de Marmellar.

Castillo de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/6.3, 1/320″, 200mm, ISO 160, CPL

En este prado abundas esta flores azules, al menos en abril del 2011.

Flores azules en un prado de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/6.3, 1/320″, 200mm, ISO 125, CPL

Ahora vamos a bajar campo a través al grupo de casas que hay frente a la iglesia. Seguimos usando el filtro polarizador.

Grupo de casas de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/3.5, 1/1250″, 18mm, ISO 100, CPL

Entramos en la casa más grande, siempre con mucho cuidado porque estas casas se pueden caer en cualquier momento. La madera de las vigas se deshace sólo con mirarlas, y más empapadas por la lluvia que ha caído en las últimas horas.

Detalle de una viga de una casa de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/6.3, 1/160″, 105mm, ISO 250, CPL

Se trata de una casa de dos pisos y desván, aunque no queda suelo ni techo en ninguno de los pisos.

Primera planta de una casa de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/8, 1/40″, 24mm, ISO 200, CPL

Frente a la entrada hay una escalera que parece sólida. Subimos.

Escalera en una casa de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/3.5, 1/80″, 18mm, ISO 100, CPL

En el segundo piso tampoco hay techos.

En una casa de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/8, 1/80″, 40mm, ISO 200, CPL

Y tampoco hay suelos, por lo que no salimos de la escalera.

En una casa de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/8, 1/250″, 24mm, ISO 100, CPL

Aquí me llaman la atención una florecillas que cuelgan desde arriba.

Flores en el tejado de una casa de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/5, 1/500″, 70mm, ISO 100, CPL

En la planta baja se puede ver un horno y el hueco de la chimenea subiendo por una pared.

Horno y chimenea en una casa de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/4, 1/160″, 35mm, ISO 100, CPL

En una pared aún se aprecian restos del rebozado interior de la casa.

En una casa de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/5, 1/125″, 60mm, ISO 100, CPL

Salimos de esta casa y miramos la casa de más abajo desde la puerta.

Una de las casas de más abajo de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/4.5, 1/250″, 50mm, ISO 100, CPL

Y al otro lado otra casa.

Una casa de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/3.5, 1/250″, 18mm, ISO 100, CPL

Interior de otra casa de Marmellar, no recuerdo ahora cuál.

Interior de una casa de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/3.5, 1/125″, 22mm, ISO 100, CPL

Una vista del campanario de Sant Miquel de Marmellar desde detrás de la casa grande.

Campanario de Sant Miquel de Marmellar desde una casa del pueblo

Sony A-580, Tamron 18-200, f/4, 1/1000″, 35mm, ISO 100, CPL

Las plantas han colonizado y recuperado hasta el último rincón de Marmellar. Me recuerda mucho como cuando se hunde un barco en el mar y al poco empieza a desarrollarse vida sobre los restos.

Flores en lo alto de una pared de una casa de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/4.5, 1/500″, 50mm, ISO 100, CPL

La verdad es que cuesta imaginar que esto fuera una vez un pueblo con sus casas y sus calles, y que en relativamente poco tiempo apenas queden unas piedras.

Una casa de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/3.5, 1/1600″, 18mm, ISO 100

Suerte que las flores dan un punto de alegría en este ambiente tan deprimente.

Flores de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/6.3, 1/640″, 200mm, ISO 100, CPL

Volvemos al camino y contemplamos cómo la naturaleza va digiriendo poco a poco las casas donde hace décadas vivían familias.

Casas de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/3.5, 1/800″, 18mm, ISO 100, CPL

La icónica imagen de la Pobla de Marmellar, la fachada y el campanario de su iglesia, como la de muchos otros pueblos fantasma. ¿Cuánto más aguantarán en pie?

La iglesia de Sant Miquel de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/3.5, 1/640″, 28mm, ISO 100, CPL

Empezamos el camino de vuelta. No hemos experimentado ninguna sensación extraña, sólo el silencio roto por el sonido del viento azotando los pinos del bosque de más abajo. Quizás es porque no hemos venido predispuestos a encontrarnos con lo desconocido, y ni siquiera para escuchar lo que nos quieren contar estas piedras. Historias de familias que han crecido en estas casas y vivido de estas tierras durante siglos. Y también historias de crímenes aún por resolver, ánimas en pena esperando que alguien ponga fin a su espera. Como diría el replicante Roy Batty en algún momento del futuro, “todos estos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia“.

A medida que nos empezamos a alejar del pueblo no podemos evitar mirar atrás.

Casas de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/8, 1/125″, 18mm, ISO 100, CPL

La Pobla de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/8, 1/160″, 18mm, ISO 100, CPL

Cuando llegamos al cruce con el camino por el que vinimos desde el sendero del bosque, ahora continuamos recto por el camino principal. Poco antes de que este camino gire a la izquierda y dé la espalda a la Pobla de Marmellar, nosotros echamos una última mirada a este pueblo fantasma.

Último vistazo a la Pobla de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/8, 1/200″, 35mm, ISO 100

La vuelta por el camino de Marmellar es bastante placentera. El camino es amplio y a la sombra de los árboles, y el único obstáculo puede ser algún charco que ocupa todo el ancho del camino obligando a salir de él atravesando matorrales. El primer tramo cruza un bosque de pinos.

Camino de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/8, 1/40″, 24mm, ISO 160

Camino de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/8, 1/50″, 24mm, ISO 100

En los sitios por donde se cuela la luz y llega al borde del camino crecen flores azules.

Flores en el camino de Marmellar

Sony A-580, Tamron 18-200, f/8, 1/320″, 200mm, ISO 160

Unas cetonias protagonizan una orgía en una flor de jara negra (Cistus salviifolius).

Cetonias en una flor de jara negra

Sony A-580, Tamron 18-200, f/8, 1/400″, 200mm, ISO 100

Ya cerca de la Font de la Moja cambiamos pinos por encinas y otras especies de árboles.

Camino de Marmellar cerca de la Font de la Moja

Sony A-580, Tamron 18-200, f/3.4, 1/250″, 22mm, ISO 100

Unos enormes plátanos flanquean un lado de La Moja.

La Moja

Sony A-580, Tamron 18-200, f/3.5, 1/640″, 18mm, ISO 100

Por el otro lado la propiedad presenta un aspecto muy descuidado.

La Moja

Sony A-580, Tamron 18-200, f/3.5, 1/640″, 18mm, ISO 100

Y llegamos por fin al punto de partida de este itinerario. Ahora que ha salido un poco el sol apetece echar algunas fotos a estas viejas viñas del Camp de l’Om que justo empiezan a brotar.

Camp de l'Om

Sony A-580, Tamron 18-200, f/4.5, 1/500″, 40mm, ISO 100

Viñas del Camp de l'Om

Sony A-580, Tamron 18-200, f/4.5, 1/400″, 55mm, ISO 100

Y hasta aquí este circuito con visita a uno de los pueblos malditos de España. Si te apetece puedes intentar ir de noche. Yo no creo en fantasmas, pero no lo haría.

Cómo llegar a La Pobla de Marmellar

Indicaciones

Previsión meteorológica

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