Costa Rica es un país con mucha actividad sísmica y volcánica al estar situado entre la placa tectónica de Cocos y la del Caribe. Se conocen cerca de 200 volcanes en su territorio, de los cuales 5 siguen activos. El Volcán Arenal, con sus 1.670 metros, es considerado uno de los más hermosos del mundo. Hasta 1968 llevaba más de 500 años dormido. Incluso se pensó que estaba extinguido y por eso hasta entonces se llamaba Cerro Arenal. Pero en julio de 1968 estalló arrasando 2 pueblos, quitando la vida a 87 personas además de varios rebaños de ganado y creando tres cráteres. La violencia de la erupción llegó a lanzar rocas a más de 5,5 km de distancia y una velocidad de 1.350 km/h provocando cráteres de impacto de hasta 25 m de diámetro y 4 m de profundidad. Desde aquel momento ha tenido episodios de bastante actividad hasta que dejó de emanar lava en 2011. En este recorrido te llevaré a conocer las Coladas del Volcán Arenal, concretamente a las de una de las últimas eupciones importantes, la de 1992.
El recorrido por las Coladas del Volcán Arenal: track y recomendaciones
Este itinerario es el más completo que se puede hacer en el Parque Nacional Volcán Arenal, ya que combina el Sendero de las Coladas con el Sendero del Ceibo. En total son casi 6 km de recorrido circular y con la única dificultad de subir a dos miradores por encima de la colada de 1992, por lo que se puede hacer con niños. Conviene llevar calzado deportivo cómodo, ropa ligera por el calor y la humedad y chubasquero porque puede llover en cualquier momento, y también agua para hidratarse. Al tratarse de una zona natural protegida es importante cumplir con las normas que recomiendan. Añadir que hay que pagar entrada para acceder al Parque Nacional Volcán Arenal (15USD adultos y 5USD niños), y que el importe íntegro de las entradas se destina para proteger u conservar los parques naturales de Costa Rica. Las fotos de este reportaje son de diciembre del 2019.
El entorno y su relieve
Aquí tienes una recreación 3D del circuito para que te hagas una mejor idea del recorrido y del terreno por el que discurre. Pulsa en la pausa si empieza a reproducirse antes de que acabe de cargarse el fondo. Durante la reproducción puedes cambiar el punto de vista moviendo el ratón con el botón izquierdo pulsado, y también acercar y alejar con la rueda del botón. Pulsa en en el + y en el – bajo la barra de reproducción para cambiar la velocidad.
La excursión y las fotos
Km 0,0 – Aparcamiento
Empezamos nuestro recorrido en un aparcamiento 500 metros después de la entrada del parque. También podemos aparcar en la misma entrada del parque y llegar hasta aquí andando por el Sendero de las Heliconias, lo que añadiría 1,2 km al total del recorrido entre la ida y la vuelta.
En la foto anterior, el inicio del Sendero de las Coladas está señalizado en amarillo hacia la derecha. Justo a la izquierda acaba el Sendero de las Heliconias que viene de la entrada al parque, y recto se puede continuar en coche o andando unos 1,3 km hasta el Mirador del Volcán. Nosotros entraremos en la selva por el camino de la derecha.
Al principio atravesamos una zona de cañaveral por un sendero amplio y limpio, y bastante luminoso porque nos llega bastante luz del sol aunque en el momento de la excursión estaba algo nublado. El tono del suelo es oscuro, señal inconfundible de que es de origen volcánico.
A unos 250 metros del aparcamiento pasamos junto a un gran ejemplar de ficus o higuerón (Ficus americana).
Sus raíces se extienden por el suelo, y aparte de sujetarlo a él parece que también sostienen las inclinadas ramas del árbol.
Un grillo nos observa escondido entre la espesa vegetación de la orilla del sendero.
Entre tanto verde y bajo la luz directa del sol me llaman la atención estas extrañas flores azules que no he podido identificar.
Seguimos caminando por el Sendero de las Coladas del Volcán Arenal. A la izquierda y entre unos arbustos veo un claro ocupado por helechos.
Alrededor del sendero la vegetación se empieza a mostrar más diversa, con arbustos y pequeños árboles entre las cañas. El sol también nos alcanza, aunque no es muy molesto.
Rompiendo el verde encuentro en lo alto estas otras flores anaranjadas y peludas que no sé de qué son.
Unos 200 metros después del ficus, a nuestra derecha y a unos metros retirado del sendero vemos un extraño árbol con raíces aéreas que nos recuerda un braquiosaurio. Se trata de un ejemplar de guarumo (Cecropia peltata), un árbol de crecimiento muy rápido y vida muy corta que puede crecer en cualquier sitio donde haya poca vegetación. Es una especie colonizadora que ayuda a regenerar entornos degradados.
A pocos metros de allí se nos cruza por el camino un ejemplar juvenil de ameiva centromericana (Holcosus festivus) con una vistosa cola azulada.
Los helechos de las orillas del camino brillan cuando les toca directamente la luz del sol.
En las caras húmedas de los troncos de los árboles, que aquí son casi todas, crece el musgo al igual que en los bosques europeos. En un árbol en concreto veo algo que no sabría clasificar como hongo, liquen, musgo o alga.
Sobre los troncos muertos también crecen los típicos hongos.
Sobre una Conostegia veo posada una discreta mariposa. Me llama la atención la disposición de los nervios de las hojas de la Conostegia.
El tereno del bosque lluvioso es tan blando de los árboles desarrollan raíces aéreas que les sirven de contrafuertes para no caerse.
Otros árboles simplemente se parten por el mismo tronco.
El suelo del sendero se empieza a hacer más pedregoso y la vegetación que nos rodea más cerrada.
Km 1,25 – Cruce con el Sendero del Ceibo
Llegamos al cruce con el Sendero del Ceibo.
Nosotros continuamos por el camino de la izquierda, el Sendero de las Coladas del Volcán Arenal. Ya volveremos por el del Ceibo.
El bosque se va cerrando a nuestro alrededor a medida que vamos avanzando por este tramo del sendero. La ISO de la cámara también va subiendo.
Km 1,5 – Bosque secundario
Se llama bosque secundario a aquel cuyos árboles dominantes tienen todos la misma edad. Aquí es normal dado que todos surgieron después de que la lava arrasara esta zona del bosque.
Un pequeño saltamontes verde de ojos muy saltones espera a que yo pase para cruzar el camino.
Los árboles del bosque secundario ya nos cubren casi por completo, y el color oscuro del suelo contribuye aún más a la oscuridad de este tramo el sendero.
Km 1,7 – Segundo cruce con el Sendero del Ceibo
Llegamos al otro cruce con el Sendero del Ceibo. Un panel nos informa de las vías de evacuación en el caso de que el volcán entre en erupción. Continuamos por la izquierda hacia el primer mirador de la colada del 1992.
Empezamos a ascender por la colada, primero por unos rudimentarios y algo resbaladizos peldaños. Suerte de los cables de acero para sujetarse.
Los pelsaños dan paso a oscuras rocas volcánicas en las que debemos tener cuidado de no torcernos los tobillos al caminar sobre ellas.
Después de una corta cuesta superamos la altura del bosque secundario y vemos la luz del sol.
Otro ejemplar juvenil de ameiva centroamericana (Holcosus festivus) me vigila semioculta entre la vegetación, principalmente conostegia, de la orilla del sendero.
Km 1,8 – Mirador del volcán
Llegamos por fin al Mirador del Volcán sobre la colada de 1992.
Desgraciadamente no conseguimos ver el volcán entero porque un grueso manto de nubes cubre la cima y el cráter. Una señal nos advierte que no nos acerquemos más al volcán. Tampoco es fácil hacerlo porque cuesta caminar por encima de las rocas de la colada de 1992.
Pocos más detalles del volcán se pueden ver desde aquí. Las nubes cubren gran parte del cono volcánico y sólo podemos ver parte de la laderda desnuda por encima del bosque. Hay zonas más grises que imagino que corresponden a material expulsado más recientemente y otras más verdosas sobre las que puede haber empezado a desarrollarse vida. Me recordaban en parte al terreno de Lanzarote.
El agua de la lluvia parece erosionar con facilidad la capa de cenizas de la ladera oeste del volcán.
Detrás nuestro tenemos el Lago Arenal, el más grande de Costa Rica con casi 88 km2 de extensión. No se trata de un lago natural sino que es un embalse formado tras la construcción de una presa en 1979 aprovechando la existencia de un pequeño lago del mismo nombre. El lago Arenal es el punto clave en el que se fundamenta un ambicioso proyecto de generación de energía hidroeléctrica en Costa Rica y actualmente produce energía para gran parte del país.
Poco más podemos hacer en este mirador, así que regresamos con cuidado al Sendero de las Coladas. La textura del suelo me trae a la memoria la zona volcánica de la Garrotxa, en Girona, aunque éste apenas tiene 30 años y la Garrotxa hace decenas de miles de años que no tiene actividad volcánica. Fíjate si es oscuro el suelo que el ISO de la cámara subió hasta 1600 a pesar de que disparé con la mínima distancia focal y aguantando a pulso 1/13 de tiempo de exposición.
Algunas de las piedras del camino parecen carbón.
Una vez abajo continuamos hacia la izquierda por el Sendero del Ceibo.
Poco más adelante llegamos a un desvío a la izquierda que conduce a otro mirador sobre la colada de 1992. Aquí la vegetación es exuberante. Imagino que se trata de bosque primario.
Subimos por ese sendero, más pedregoso que el anterior.
Entre tanto negro me llama la atención la blancura de una flor de Sobralia chrysostoma, una especie de orquídea que crece sobre rocas y otras plantas pero sin parasitarlas, usándolas sólo como soporte.
Seguimos por este estrecho sendero, casi oculto por la vegetación.
A un lado del camino podemos ver un montón de rocas de lava de la colada de 1992. Las plantas brotan en cualquier hueco o grieta.
Entre esas plantas otra blanquísima Sobralia chrysostoma.
El camino para llegar a este mirador es un poco más largo que el anterior, y en algunos tramos es fácil perder la pista.
Km 2,15 – Mirador de la colada
Llegamos al Mirador de la colada. Se trata de un lugar algo más abierto que el otro mirador y con una mejor vista del volcán, aunque sigue cubierto de nubes.
Cambio de la cámara al móvil para obtener una foto con mayor angular.
La vista del Lago Arenal no es mucho mejor que desde el otro mirador.
Regresamos al Sendero del Ceibo y seguimos nuestro camino hacia la izquierda.
A unos 100 metros encontramos en medio del camino un ejemplar de Socratea exorrhiza, una especie de palmera con raíces zancudas que se especula que es capaz de moverse, no en el sentido estricto de caminar pero sí de que si es derribada puede volver a crecer hacia arriba echando raíces nuevas y desprendiéndose de la parte vieja.
También me llaman la atención unas delicadas y diminutas setas blancas sobre el verde musgo del tronco de un árbol.
A medida que nos vamos alejando del volcán el bosque se va haciendo más denso y el sendero más estrecho.
Los árboles también empiezan a ser más altos.
También cuanto más altos son los árboles más fácil es que caigan y bloqueen el camino, como éste que tuvimos que rodear como pudimos. Parece que no hace mucho que debió caer.
Otros árboles no acaban de caer del todo al suelo y tienes que pasar por debajo de ellos.
En la orilla del camino veo esconderse una ameiva delicada o flanquimanchada (Holcosus leptophrys).
Pocos metros más adelante doy con una pareja más «accesible».
Me acerco poco a poco a ellas para poder fotografiarlas más de cerca sin que salgan huyendo.
Cuando llevamos casi 1 km a través de la selva desde el último mirador (y 3 desde el inicio del recorrido), un cartel nos dice que nos queda poco para el siguiente destino.
Poco más adelante un gran tronco bloquea el camino.
Afortunadamente éste hace ya más tiempo que cayó y han habilitado un paso alternativo por su derecha, a los pies de otros árboles enormes.
Junto al tronco caído, una hormiga cortadora corretea en busca de algo que cargar. Impresiona su dentadura.
No muy lejos encuentro a sus compañeras.
Unos 100 metros más adelante paso junto a un altísimo árbol con el tronco cubierto de lianas y enredaderas. No llego a ver la copa del árbol.
Poco más adelante veo otros árboles con raíces zancudas que me llaman la atención.
Km 3,5 – El Ceibo
Y llegamos a los pies de un colosal Ceiba pentandra, El Ceibo.
Destaca de los demás árboles de este bosque, y por mucho. Me retiro de él lo máximo que puedo e intento hacerle una foto con el ultra gran angular del móvil, pero ni así.
El cartel que hay a su lado, que debe hacer 1,5 metros de altura, dice que el Ceibo tiene unos 400 años de edad y unos 30 metros de altura, aunque en otros sitios he leído que tiene 40. La verdad es que debe ser muy difícil medirlo. Y fíjate la sombra que hay al pie del árbol que la foto ha necesitado una ISO 1600 para un disparo de 1/8 segundos.
Con un intento de sacar lo máximo del árbol en una foto hago dos disparos verticales con el ultra gran angular del móvil y los combino en una panorámica vertical, pero ni aún así.
Reemprendemos la marcha para finalizar el recorrido. Sobre una hoja en el suelo encuentro una diminuta lagartija erguida. No la consigo identificar pero seguramente pertenece al género Anolis o al Norops.
De repente se pone a llover torrencialmente, sin previo aviso. Tengo que poner la cámara a salvo y apretar la marcha de regreso al coche. El denso bosque no nos protege de la lluvia sino más bien al contrario porque el agua se acumula en las hojas y luego nos cae encima a chorros a medida que el viento mueve las ramas. De vez en cuando el sol parece que quiere asomar. Aprovecho para hacer una foto con el móvil mirando hacia atrás, hacia donde entra la luz del sol y hace brillar las hojas mojadas.
Km 4,75 – Sendero de las Coladas
Llegamos al Sendero de las Coladas en el primero de los cruces que pasamos, antes del bosque secundario, y seguimos hacia la izquierda para volver al aparcamiento. Ya ha parado de llover pero tengo el chubasquero muy mojado y puedo poner en peligro la cámara si la saco. Además tampoco hay mucho que fotografiar en este tramo del camino y lo interesante ya lo fotografié a la ida.
Km 5,9 – Aparcamiento
Llegamos al aparcamiento y nos quitamos los chubasqueros. Mientras descargo las cosas en el maletero oigo un ruído detrás mío en la vegetación. Me doy la vuelta y veo un llamativo pájaro, una urraca hermosa cariblanca (Calocitta formosa). Sin hacer movimientos bruscos saco de nuevo la cámara del estuche y empiezo a hacerle fotos.
A medida que me acerco se percata de mi presencia pero me observa con curiosidad, sin alterarse.
Igual es que estaba esperando algo de mí, como pago a su posado, así que cuando deja de interesarme y guardo la cámara, la urraca echa a volar.
Y hasta aquí este interesante itinerario por las coladas del Volcán Arenal, una de las atracciones de Costa Rica que hay que visitar sí o sí. No se me ocurrió coger el coche y acercarme al otro mirador del volcán siguiendo la pista, al menos para ver si se veía el volcán mejor y sin nubes. No sé cuando volveré, así que si visitas Costa Rica y el Parque Nacional Volcán Arenal antes de que lo haga yo, sube al mirador y ya me enseñarás las fotos.
Por último
Recuerda ser respetuoso con el entorno y con los demás. Los lugares idílicos dejan de serlo cuando los destrozamos. Es tan sencillo como seguir los siguientes consejos:
- Aparca donde esté permitido y sin impedir el paso a otros vehículos, personas o animales. A tí no te gustaría que te bloquearan el paso.
- No muevas piedras, arranques plantas o molestes o dañes a los animales, aunque sean insectos. Si están ahí por algo será.
- No hagas pintadas ni grabados en rocas ni en cortezas de árboles. No tiene ningún sentido.
- No grites ni hagas demasiado ruido. Si a tí te molesta, a la fauna más.
- Recoge tus desperdicios, incluídas colillas y pañuelos de papel, y tíralos en los lugares adecuados, y si no hay pues en tu casa. Pesan y ocupan menos a la vuelta que a la ida.
Si todos hacemos esto tan simple encontraremos estos lugares como si acabaran de ser descubiertos.
Cómo llegar a las Coladas del Volcán Arenal
Previsión meteorológica
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